miércoles, 23 de septiembre de 2009

Luis Fernando Afanador y Elkin Restrepo presentaron sus libros.

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EN CONSTRUCCIÓN
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Luis Fernando Afanador y Elkin Restrepo presentaron sus libros: "Amor en la tarde" (poemas) y "La bondad de las almas muertas" (cuentos), respectivamente.
Conversatorio. Presentó José Zuleta.
XIV Festival Internacional de Arte de Cali. (F-IdeA, Cali)
POESÍA y CINE.
Septiembre 21, 2009. 4:30 PM Biblioteca Departamental, Cali.
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Fotografía y grabación: María Isabel Casas de NTC …
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Luis Fernando Afanador y Elkin Restrepo


José Zuleta, moderador
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EL EVENTO:
Luis Fernando Afanador. Su libro: Amor en la tarde (ver detalles más adelante).
VIDEOS
José Zuleta inicia el evento y Luis Fernando Afanador interviene I.

http://www.youtube.com/watch?v=vt9l4FnHgcg
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Luis Fernando Afanador habla de su libro, los poemas y lee uno.

http://www.youtube.com/watch?v=XQJ8OyhJvGA

Luis Fernando Afanador lee su poema “Buenos muchachos”
http://www.youtube.com/watch?v=XQJ8OyhJvGA
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Elkín Restrepo. Su libro "La bondad de las almas muertas", detalles en este enlace.
VIDEO:
Elkin Restrepo relata origen del libro
http://www.youtube.com/watch?v=uJ4RGVqsmnY
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POESÍA Y CUENTO.
Luis Fernando Afanador y Elkin Restrepo presentan sus libros: "Amor en la tarde" (poemas) y "La bondad de las almas muertas" (cuentos), respectivamente. Conversatorio. Presentó José Zuleta. XIV Festival Internacional de Arte de Cali. (F-IdeA, Cali) POESÍA y CINE. Septiembre 21, 2009. 4:30 PM Biblioteca Departamental, Cali.
Fotografía y grabación: María Isabel Casas de NTC …
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ALBUM FOTOGRAFICO
http://picasaweb.google.com/ntcgra/LiiteraturaOEntretenimientoSalaRedondaXIVFestivalInternacionalDeArteDeCali#

Alli una a una y en diapositivas.
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ENLACES Y COMPLEMENTACIONES
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*** Amor en la tarde (Norma, enero 2009) Luis Fernando Afanador
Web de la librería Norma.
http://www.librerianorma.com/producto/producto.aspx?p=ZQ956+V1YzJm22ljzIDQfqVdcngQS8H+
http://www.librerianorma.com/images/Caratula/Grandes/9789584517302.jpg caratula

Un día de junio de 2007 volví a ver por segunda vez la película uruguaya Whisky. No pude escapar a su atmósfera desesperanzada, tan parecida a la Santa María de Juan Carlos Onetti. Entonces, sentí la necesidad urgente de escribir un poema. Un poema a una película: qué cosa más extraña. Uno puede escribir un poema sobre cualquier tema, pero ¿a una película? Nunca antes se me había ocurrido. El hecho es que hubo otras películas y hubo otros poemas. Hasta que fueron cincuenta y dos. Como si hubiera ido a cine cada semana durante un año.
Muchas de estas películas fueron antes libros, historias escritas que se volvieron imágenes en movimiento. Yo he buscado devolverlas de nuevo a la quietud de las palabras. Con la osadía y la convicción y la esperanza de no traicionar su esencia: la poesía.
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Luis Fernando Afanador
http://www.librerianorma.com/autor/autor.aspx?p=UoXD7QqTyEtwVXzv8WNMjA==
Abogado con maestría en literatura. Fue catedrático en las universidades Javeriana y de los Andes. Codirigió el programa Librovía de la Alcaldía Mayor de Bogotá y fue editor de Semana Libros. Ha publicado Julio Ramón Ribeyro, un clásico marginal (ensayo, 1990); Extraño fue vivir (poesía, 2003); Tolouse-Lautrec, la obsesión por la belleza (biografía, 2004) y La tierra es nuestro reino (antología de su poesía, 2008). Poemas suyos han aparecido en diversas antologías y en 1996 fue finalista en el Premio Nacional de Poesía. Es colaborador habitual de varias revistas colombianas donde publica artículos de opinión, ensayos y crónicas. Actualmente es crítico de libros y blogger de la revista Semana.

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*** SOBRE EL LIBRO Y EL CONTENIDO DEL LIBRO DE ELKIN RESTREPO, ver:
La bondad de las almas muertas. Elkin Restrepo. Cuentos.
http://ntc-narrativa.blogspot.com/2009_03_13_archive.html
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*** De : Amor en la tarde (pag. 93 y 94) UN POEMA
Tomado de : http://www.planb.com.co/evento-1/amor-tarde/3884.aspx

Whisky

Casi con alegría
Descubriste que la vida
Era solo rutina y deterioro

Te sentías tan cómodo
En esa verdad única
El chiste del empleado de la esquina

La puerta que se abre a la hora exacta
El té con una rodaja de naranja
A las 7:15

Las máquinas otra vez recomenzando
Y las gastadas palabras de Marta:
“Mañana será otro día, si Dios quiere”

Lo habías conseguido
Ser una misma cosa
Tú y la vieja fábrica

Cómo se atreven a alterar
El querido orden
De los días oxidados

Qué mal nacidos vienen a hablar
Miserablemente
De amor y de ilusiones

Para perturbar
Tu cumplida ceremonia
De lento naufragio hacia la nada.

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Actualizó: NTC … / gra . Septiembre 24, 2009, 11:00 AM

domingo, 13 de septiembre de 2009

"Escribano del agua". José Zuleta Ortiz. Cuento.

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publicamos el cuento "El precio de las lágrimas"

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Escribano del agua*
Por José Zuleta Ortiz
Tomado de GACETA, El País, Cali, Septiembre 13, 2009.

NTC … agradece al Ministerio de Cultura y al autor la autorización para publicarlo. * Del libro “Ladrón de olvidos”, Premio Nacional de Literatura, Cuento, 2009.

Para Ernesto López… y Ernesto Fernández, por supuesto
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Ilustración en GACETA de Fabian Ruiz
(Click sobre las imágenes para ampliarlas. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)
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En el tumulto del barrio San Nicolás, casi en su centro, está el gran taller de los Fernández Riva. Cuando entré sentí el familiar olor de las tintas litográficas, los sonidos de las máquinas, las aspiraciones de papel deslizándose, una agitación de colores, de máculas, de diestros y antiguos operarios. Hombres que saben de cuerpos imposibles sobre veloces calendarios, de películas, de tramas, de tipos, de hilos invisibles. Pero sobre todo saben de libros por entregar.

Desde la entrada todo está lleno de obras de artistas que han ido a ese lugar a hacer trueques de cuadros por catálogos o invitaciones a exposiciones en las que nunca venden nada. El laberíntico taller parece una galería de arte. No hay una sola pared en esa sucesión de casas en que no se exhiba una obra. Después de deambular por el lugar subí a preguntar por don Ernesto, el dueño aparentemente exitoso de esa casa de locos, que entre improperios, burlas y gestos teatrales administra aquel templo del caos.


—Está ocupado con un escritor —explicó su asistente.
Seguí a buscarle con la confianza que me otorga haber impreso allí quince revistas, cientos de libros, catálogos, bases de concursos, diversas papelerías, plegadizas, invitaciones a fallidos matrimonios y otras cosas inútiles que por más de veinticinco años me han hecho sentir parte del deliciosa enajenación de Feriva.
Al fondo en su despacho, sobre una mesita redonda estaba mostrando algo a un conocido escritor del Norte del Valle. Como siempre, a modo de saludo, empezó a gritar incoherencias, me mostró indignado unas torpes viñetas que los diagramadores habían incluido en el diseño de las páginas. El escritor escuchaba con una sonrisa desconcertada. Finalmente, dijo:
—Sí, esas viñetas sobran.
Pregunté de qué se trataba y el escritor respondió:
—Es mi nuevo libro.
Miramos la tipografía de los títulos; eran unos arabescos parecidos a los del Almanaque Bristol. Ernesto volvió a lanzar insultos contra sus diseñadores y le dio la razón al autor respecto a la limpieza y sobriedad que buscaba para su nueva obra. Luego, como si hubiera olvidado que no estaba solo con su cliente, dijo:
—Me tocó trabajar todo el fin de semana para tenérselo hoy.
El escritor lo miró con un gesto de alarma, como si se hubiera revelado el mejor guardado de los secretos. Ernesto se hizo el loco y llamó a la asistente para que nos trajera café. Cuando el escritor se fue, exclamó:
—No sé por qué quiere meterle mano a algo que él no puede sino empeorar.
No sabía a qué se refería, yo había ido a preguntar por un libro que ya tenía tres semanas de atraso: las memorias de un taller de literatura.
Cuando pregunté por él, se cogió la cabeza y empezó a llamar a gritos a un señor Ulises Millares.
—Esto no puede ser, me van a quebrar —decía manoteando.
—El libro no está porque no hemos pagado a los proveedores de laminado en frío
—replicó Adriana Bolaños, una mujer que, a todas luces, se negaba a dejar de ser hermosa.
—Estamos al borde de la quiebra —murmuró Ernesto en un tono muy confidencial. Y agregó: —Ya no sé qué hacer para detener este naufragio. Ofreció disculpas y se replegó en un soliloquio desesperanzado e incomprensible.
Mientras se calmaba, me paré a mirar las pinturas y ellas me fueron llevando por el taller. No advertí cómo llegué a un salón donde varios hombres muy mayores corregían con lápices rojos, lo que creí eran, originales de libros. Me miraron extrañados, alguno masculló un saludo a medias. Parecían joyeros, o talladores de fantasías. Una gran dignidad y el aura de sabiduría y secretas destrezas daban a la estancia un carácter entre misterioso y sagrado. Eran nueve.


En los anaqueles vi cientos de folios con rótulos extraños: Poesía (mujer 55 años). Novela autobiográfica (político caucano). Crónica de un gerente de seguridad. Postres estrato seis. Cómo lo hice (historia de una estafa). Perros que quieren a los niños. Tesis de grado sobre Alcohólicos Anónimos. Proyecto de escritor: (dos libros de relatos y tres novelas)
— ¿En qué podemos ayudarle? —preguntó uno de los hombres con evidente interés en que dejara de husmear y me retirara.
—Gracias, ya me voy —dije y después de deshacer los pasos de mi pictórico extravío, regresé a la sala de recepción. Don Ernesto me hizo señas para que entrara a su despacho.
—Los clientes han cesado los pagos, la rapiña en que ha vivido esta ciudad los últimos treinta años ya nos alcanzó a todos. El municipio y el departamento que son mis clientes más importantes están embargados por los bancos y muchas de las empresas a las que les trabajamos están en liquidación.
Después de unos segundos de silencio, mencioné la cantidad de trabajo que acababa de ver en el recinto de los correctores.
—¿Tienen muchos libros para imprimir? —pregunté.
—Qué va, lo que tengo es libros por escribir, pero no doy a basto.
Luego, como sorprendido, preguntó:
—¿Y por qué sabe que tengo muchos libros en proceso?
—Vi a los viejos corrigiendo originales.
—No son originales, son proyectos de libros. Es algo que hago para ayudar a encontrar trabajo para mis máquinas. Pero por más que me esfuerce no alcanzo a redactar todo lo que necesita el taller para sostenerse.
— ¿Redactar? —pregunté sorprendido.
—Sí. ¿Vio a ese señor de Guacarí que acabó de salir?
—Sí, lo vi.
—Es uno de mis clientes, él trae unas notas, contando anécdotas o hechos de su pueblo y yo con eso escribo novelas o cuentos. Se ha granjeado cierta reputación como escritor, pero realmente no sabe redactar. Lo que vio en el taller de corrección, donde trabajan los viejos linotipistas de mi padre, son proyectos de libros que no hemos podido escribir. Yo les cobro por redactar el libro y ellos, además, como muestra de su gratitud, contratan con nosotros la impresión y en parte así compran mi silencio.
—¿Y qué piensa hacer? —pregunté con ánimo de ayudar.
—Si tuviera diez personas que supieran redactar, podría mantenerme a flote.



Todo el mundo quiere ser escritor pero nadie sabe redactar. La vanidad es una poderosa fuente de trabajo para mi proyecto de salvación, al cual he llamado Gyrinus natator.
— ¿Qué es eso? —pregunté.
“Escribano del agua”. Es el nombre de un insecto.
— ¿Escribano del agua?
—Sí, busque en el diccionario de María Moliner.
Tomé el diccionario y leí: “Escribano del agua. (i) («Gyrinus natator»). Insecto coleóptero de color bronceado, con las patas adaptadas para la natación, que se ve muy frecuentemente haciendo giros rapidísimos sobre las aguas estancadas”.
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—No hay mejor descripción de lo que es un cliente de mi proyecto de salvación.
Chapalean sobre el pantano tratando de ser inmortales, todos quieren ser autores de libros, para ser reconocidos, para mejorar sus hojas de vida. Lo que ocurre es que aquí todos se creen muy leídos y escribidos.

—¿Escribidos? —pregunté, como anotando el error.
—La palabra escribido es correcta, según María Moliner —afirmó y volvió a abrir el diccionario.
—Mira lo que dice: “escribido. Participio pasado burlesco, sólo usado en la frase “muy leído y escribido” que se aplica a la persona que tiene algo más de instrucción que lo corriente en su ambiente y hace de ella uso pedante”.
—Tal vez todos somos escribanos, tal vez todos escribamos en vano –anoté.
—A mí lo que me toca es hacer de esta ciudad una ciudad de autores, tal vez de ese modo pueda salvar la empresa.
Se levantó del asiento y continuó:
—Leí lo que escribió sobre Pombo, ¿no le gustaría ayudarme a redactar algunos de esos libros que no tienen quién los escriba?
—No sé, déjeme pensar —respondí, sorprendido por la propuesta.
—Al menos ayúdeme a encontrar redactores, con cinco libros a la semana saldremos a flote.
—¿Cinco libros a la semana?
—Sí, ya hice los cálculos.
—¿Y cómo va a encontrar cinco autores, o personas que quieran ser autores cada semana? —pregunté escéptico.
—Cómo se nota que no conoce la peste de la autoría —respondió, y me extendió un listado.
Vi unos doscientos títulos de posibles libros por escribir. Algunos de los cuales coincidían con los que había observado en el salón de los viejos correctores.
—La culpa, en gran parte, es de los talleres de literatura. Todos los que asisten a esos criaderos de vanidad, creen que pueden escribir; pero los más necesitados son los profesores universitarios; los califican y les pagan por su producción intelectual.
—¿Y cómo hacen para aceptar publicar algo que no escribieron?
—El secreto está en hacerles creer que ellos son los que escriben, y para ello es clave la palabra redactar.
—¿Redactar?
—Sí, a los que he ayudado, les digo que les voy a colaborar con la redacción.
—No entiendo.
—El otro día vino una señora jubilada que quería escribir sus memorias, la señora no había escrito ni una página, nunca llevó un diario, no tenía muy claro cómo hacer lo que quería hacer. Le propuse que contara su vida desde los primeros recuerdos hasta los más recientes a una grabadora. La señora se fue y regresó a los tres meses con veinte casetes. Aquí realizamos la trascripción de ese audio a Word. Al final teníamos casi setecientas páginas. Ella dijo que le daba pereza leer todo eso. A mí, desde luego, me daba más pereza que a ella, y llevé el material a los viejos linotipistas para que lo volvieran legible. Después del trabajo de redacción quedaron doscientas páginas. Ella las leyó y quedó convencida de que era la autora.
En el lanzamiento, luego de muchos agradecimientos mencionó el nombre de esta empresa.
—¿Y ese trabajo lo pagan bien? —pregunté.
—Uno siempre paga bien lo que no sabe hacer, y más si se trata de ser reconocido o de no ser olvidado. La vanidad es nuestra materia prima.
Me pidió que lo acompañara al lugar de las máquinas. El sonido semejaba el de los trenes. Los rodillos entintados giraban, las ventosas aspiraban el papel, las pinzas lo llevaban hacia las mantas de registro donde desaparecía para salir al otro lado impreso. Las hojas caían en cámara lenta, detenidas por el aire que parecía leerlas antes de aceptarlas. Más adelante estaba la guillotina. Un hombre a quien le faltaban tres dedos de una mano acarreaba el papel y lo disponía para que la cuchilla, impulsada por un gemido neumático, bajara precisa y rotunda sobre la resma dejando un olor suave a papel recién cortado.
Más allá, en las mesas de encuadernación, un enjambre de muchachas caminaba a lo largo de las resmillas; tomaban, una a una, las hojas a medida que avanzaban, y en sus manos los papeles parecía aletear como palomas blancas. Su destreza y sincronía terminaba al extremo de la mesa cuando en cada mano sujetaban un libro completo, los disponían en bloques, para que otras mujeres engomaran sus lomos y otras, más lejos aún, metían los bloquecitos de papel entre las carátulas.
—Como ve, es fácil hacer libros. Pero la parte más importante es la que vamos a ver ahora —dijo entusiasmado don Ernesto.
Entramos al salón donde había visto a los viejos correctores. Estaban concentrados en la lectura y esgrimían sus lápices rojos como armas de destrucción, las páginas que corregían estaban llenas de señas como heridas recién propinadas. Detrás de los cristales de los lentes los ojos escrutaban los párrafos en una actitud francamente hostil, como si se tratara de destruir más que de otra cosa. Saludaron y sin apartarse del trabajo lanzaron todo tipo de insultos y burlas contra los textos y los posibles autores.
—Alégrense, afortunadamente para ustedes ya nadie sabe redactar —dijo don Ernesto tratando de contener la avalancha de protestas.
—Es que ya no corregimos, ahora toca reescribir todo —protestó el viejo que me instó a salir cuando me extravié.
—Precisamente, venía a hablar de eso. Ya saben que hace tiempo no hay trabajo suficiente para las máquinas, y que vamos a pérdida. Aquí tengo algo que nos podría salvar.
Se acercó a los anaqueles donde yo había visto los extraños rótulos.
—Tenemos que redactar setenta libros.
Todos se detuvieron y lo miraron con indignación.
—Tenemos es mucha gente… una cosa es corregir y otra redactar.
—Es casi lo mismo —respondió don Ernesto—. Nosotros les traeremos un resumen de las historias, una descripción sicológica del futuro autor y ustedes redactan lo que tengan que redactar.
— ¿Nosotros? —pregunté.
—Voy a hacerle una oferta de esas que nadie puede rehusar.
Dos semanas más tarde estaba trabajando en la búsqueda de autores, imaginando libros y buscando a sus posibles escritores. Primero inventamos libros que aunque no iban a ser libros, ya estaban escritos; contactamos a todos los editorialistas que escribían en la prensa y les propusimos que reunieran sus mejores columnas y las publicaran. Después fuimos donde los pintores y fotógrafos, para que publicaran lo mejor de sus obras, después donde los chef, para que pusieran en letras de molde sus recetas. Visitamos abogados para que publicaran sus casos más sonados, también lanzamos una colección de autobiografías donde, seducidos por una inmortalidad a domicilio, mandaron redactar sus vidas muchos políticos, policías, sacerdotes, prostitutas, narcotraficantes, cantantes, futbolistas, peluqueros y presidentes de las industrias de la ciudad. Después atacamos las universidades, allí encontramos mucho que hacer: creamos un centro de asesorías clandestino para tesis de grado. No era otra cosa distinta que una fábrica de redacción de trabajos de grado. A mí, que fui el creador de esa idea, me tocó redactar las primeras siete. Después seguimos con los profesores que no tenían producción intelectual y que eran la inmensa mayoría, lo cual no les permitía aumentar sus salarios, ni acceder a sus alumnas. De las notas para las clases y unas cuantas grabaciones, se armaron miles de libros que contribuyeron a mantener en movimiento “nuestras” máquinas. Como la ciudad es una capital deportiva, nos acercamos a los entrenadores de las ligas y de allí salieron cartillas y métodos de entrenamiento, fórmulas y consejos para la alta competencia, además de historias sobre las olvidadas leyendas del deporte. Visitamos las agencias de publicidad. El anzuelo irresistible y La creatividad es como las crispetas, fueron algunos de los títulos de ese segmento del mercado. Luego comenzaron a aparecer por cuenta propia los secuestrados y los secuestradores, que pedían ayuda para contar sus historias, los desahuciados que se curaban milagrosamente al entrar a una congregación religiosa, las reinas de belleza que se habían dejado seducir por opulentos seres clandestinos. Para los ex congresistas que después de “condenas injustas” querían revindicarse con sus electores, se creó una de las colecciones más exitosas, a la cual ellos mismos bautizaron con el nombre de “Mi verdad”.
Dejamos lo peor para lo último: los talleres de escritura creativa. Con la botella en la luna, Pleni-Planas, El Titubeo, Bebes de Poesía, Tachar y alzar los hombros, Cónclave dos, La sociedad de los poetas mayores y Libertad bajo la cama…
Hasta que un día finalmente lo logramos: toda la horda innumerable de la ciudad quería ser autora de libros. Los auditorios de todos los centros educativos, las cooperativas, los sindicatos, las entidades del estado, los gremios, las cajas de compensación, los teatros y las iglesias cristianas, no alcanzaban para la cantidad de libros que cada día, en horario de matinée, vespertina y noche había que lanzar. El vino en caja y el alquiler de manteles fueron los grandes beneficiados de la peste de los libros que padecía la ciudad.
La planta no dio abasto, a don Ernesto le tocó ocupar los otros talleres del barrio San Nicolás, pero lo más grave fue que ante la avalancha inaudita de libros por hacer, los bosques de pino y eucalipto de donde se extrae la pulpa para el papel empezaron a ser insuficientes. El papel comenzó a escasear
Una vez inoculado el virus de la publicación, independientemente de si sabe o no redactar, el autor siempre querrá más. Algunos siquiatras y sicoanalistas que extrañamente no aprovecharon el bombón boom, hicieron una vaca entre sus pacientes y publicaron un estudio donde concluían que: “publicar es más adictivo que la heroína”. Paradójicamente las librerías se quebraron. Los antiguos lectores se convirtieron en autores y, desde entonces, lo único que querían era leerse a sí mismos.
Los bosques fueron arrasados por la voracidad libresca y la producción de papel colapsó. La empresa se vio en la obligación de rechazar miles de solicitudes de redacción y publicación. Los viejos correctores volvieron a dormir, las máquinas se detuvieron. La ciudad sufría un síndrome de abstinencia, cuyos primeros síntomas fueron una vanidad exacerbada y un apetito incontenible por lo ajeno. Sobrevinieron rachas de suicidios y nacieron otras adicciones, como las candidaturas y los postgrados.

Entonces, tal vez enviado por la divina providencia, apareció el salvador: un cortero de caña que durante una huelga, a la entrada del ingenio, le comentó a un empleado de Propal, a quien su fuero sindical le permitía andar de visita por las huelgas ajenas, que: “después de que la caña se quema para producir la nieve de pavesas que cubre la ciudad en las noches, se corta, y sus dulcísimos líquidos se extraen en los grandes molinos del trapiche, hasta que no queda nada, sólo bagazo. Y que él pensaba que tal vez de ese bagazo que antes eran cañas dulces, se podría obtener papel para hacer más libros”. Y así fue.
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NoTiCas de NTC … : El enlace y las fotos del «Gyrinus natator» son de NTC ... .
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Actualizó: NTC … / gra . Septiembre 13, 2009, 9:31 PM















jueves, 10 de septiembre de 2009

"Ladrón de olvidos". José Zuleta Ortiz. Premio Nacional 2009.

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José Zuleta Ortiz
Obra: "Ladrón de olvidos"
Premio Nacional de Literatura.
Cuento inédito 2009
Ministerio de Cultura. República de Colombia.
Bicentenario de la Independencia de Colombia 1810-2010
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Fotografía de la composición*: María Isabel Casas R.IC de NTC … (2007)
*Publicada en la web de MinCultura (Boletin de Prensa).
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Acta de Premiación y Boletín de Prensa del Ministerio de Cultura en:
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CONTENIDO DEL LIBRO:
Agradecemos al Ministerio de Cultura y al autor la autorización para publicarlo.
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Ladrón de olvidos 4
El precio de mis lágrimas* 10
Esperando tus ojos 15
Amor en la carretera 25
Cuando vuelva, van a ver 29
Bajando también se llega al cielo 37
Escribano del agua 47 Se publica en: http://ntc-narrativa.blogspot.com/2009_09_13_archive.html
Fuego sobre el estanque 58
Vinieron a despedirse 65
Barcelona 69
Se alquila pieza a persona sola 80
Todos somos amigos de lo ajeno 86
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*El precio de mis lágrimas
Agradecemos al Ministerio de Cultura y al autor la autorización para publicarlo.
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Antes de entrar a la sala de velación pararon en la venta de flores para ordenar una corona. Cuando estaban pagando, una mujer morena, alta, con voz pacífica y segura les preguntó:
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—¿Tienen quién llore al muerto?

—No entiendo —respondió uno de los hijos.

—Sí, toda persona, aunque no lo merezca, debe ser llorada en su velación y en su entierro. De ese modo lo malo que haya hecho se lava con las lágrimas. Así, el que se va y los que se quedan pueden estar en paz.

En medio de la confusión aceptaron que entrara con ellos.

En el velorio la mujer se sentó en un extremo de la fila de sillas, cerró los ojos durante unos minutos, luego comenzó a llorar con un llanto rítmico, casi musical, se podría decir que era bello; era un lamento que parecía venir del origen mismo de los tiempos, un ligero vaivén pendular acompasaba el llanto y el tono bajo daba cierta intimidad y producía la impresión de una tristeza genuina y respetable.

El segundo día el llanto fue silente y monótono como la lluvia en los manglares, un llanto menudo, casi eterno, parecía dormir mientras lloraba, y hacía que el tiempo fuera más lento, como un letargo. A no ser por las lágrimas que no cesaban de brotar de sus ojos cerrados, se diría que no lloraba. El hermano menor que venía de Estados Unidos no llegaba y acordaron prolongar un día más la velación. El tercer día, la mujer volvió a llorar, pero esta vez de manera convulsa, en sucesivas crisis de llanto que producían un desconsuelo contagioso a todos los presentes. El hijo mayor, en un intermedio entre los sollozos, preguntó:

—¿Por qué llora así, si no conoció a mi padre?
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Ella respondió:

—No esté tan seguro de eso, tengo motivos, y no debo revelarlos, pues usted me pagará por llorar a su padre. Sólo voy a contarle algo: para poder llorar recuerdo cuando era niña y vivíamos arriba del río Guapi. Recuerdo que en diciembre eran las fiestas de la virgen y mis padres, mis tíos y todas las gentes del río hacían las balsas para la procesión. Juntaban las canoas de la familia y sobre ellas armaban una gran tarima para la virgen y la decoraban con flores y tejidos de palma y arcos de guadua. Hacían viche, montaban tambores, marimbas y vientos, subían a la virgen adelante, en la proa, y los músicos se hacían atrás, las mamás de nosotros llevaban fiambres y dulces para todos. A los niños nos construían unas balsas pequeñas juntando cuatro o cinco potrillos que decoraban con adornos de palmiche. No tenían flores ni músicos, pero nosotros cantábamos. En las puntas de la tarima ponían los mecheros de petróleo y, antes del anochecer, el río estaba lleno de balsas y todas las aldeas y poblados, río abajo, salían en canoas y potrillos a la procesión. Entonces, cuando apenas era la noche, encendían los mecheros de las antorchas, el río parecía un incendio, los músicos empezaban a tocar, yo veía a mis padres bailando sobre la tarima, riendo del amor que se tenían, se hacían bromas y mi mamá vestida de blanco se veía más feliz que nunca, bailando mejor que todas las mujeres. Papá lo sabía y la miraba con orgullo. Nosotros, desde la balsa de los niños, mirábamos la alegría de todos, y el río bajaba tranquilo, y nosotros dormíamos, y volvíamos a despertar, y la fiesta seguía. Antes de que llegara el día llegábamos a Guapi y entrábamos con la virgen a la catedral para que empezara la navidad y así poder pedir los regalos. Y, entonces, cada uno pedía un deseo que sólo mi padre podía saber, y si nos portábamos bien el deseo se cumplía. Recuerdo todo aquello, y por eso lloro.

—Pero luego usted llora distinto.

—Porque los recuerdos son distintos: recuerdo cuando me mandaron a estudiar, era muy, muy lejos, a catorce horas en barco. A mí no me gustó el estudio y menos que me alejaran tanto, pero mi papá dijo que en el río no había futuro para mí. El uniforme era café con cuadros color crema, a mí nunca me han gustado esos colores. Las monjas nos hacían acostar a las siete de la noche y levantar a las cuatro de la mañana. La vida era rezar y más rezar. Me fui volviendo rebelde y comenzaron los castigos. Me subían al campanario de la capilla a dar las horas; me ponían en el pulso un reloj de cuerda, y cada hora tenía que tocar campanadas según la hora del reloj: si era la una, una, cuando eran las doce, doce. Llovía todos los días, a veces todo el día. Yo me quedaba viendo desde arriba como caía el agua, y pensaba que bajo ese país de lluvias que me separaba de mi casa estaban mis hermanos jugando, y mis padres pensando en un futuro mejor para mí. Oía sonar la lluvia en el tejado de cinc del campanario, recordaba la lluvia en los manglares o en el río, y cuando salíamos con los hermanos a mojarnos, y cuando ayudábamos a entrar la ropa. También recordaba cuando escampaba, y veíamos los pájaros secándose las plumas, y volvíamos a sacar la ropa que olía a limpio, y podíamos ir a jugar con virutas de aserrín al aserradero, entonces se me olvidaba dar la hora y las monjas me gritaban: “vea, que no tocó la campana, despierte, mijita, o la devolvemos”. Pero nunca me devolvieron, lloro por eso, porque nunca me devolvieron. Seguí tocando las horas en el campanario de la capilla hasta que fui mujer. Cuando las monjas se cansaron de que me olvidara y trastocara las horas en la campana, me dijeron que lo mejor era que me volviera doméstica, y me mandaron para esta ciudad, y como había que ser dócil y sumisa, y no decir nada, y respetar, y ser discreta y obediente, y agradecer a Dios la oportunidad, y como además era una mujer muy bien dotada, como mi madre, quedé embarazada. Y los patrones me echaron con todo y criatura a la calle…

Si tengo que seguir llorando y es el último día, como hoy, entonces recuerdo que mis padres murieron, que nunca pude verlos más y que no conocieron a mis hijos. Pienso en mis hijos, en que tampoco les gustó el estudio, y como yo no los obligué, se la pasan en la calle. Andan entre ríos de carros vendiendo cocadas y mangos. Cuando llega diciembre vuelvo a recordar las fiestas de la virgen, a mis padres, a mis tíos, a todas las gentes del río haciendo las balsas para la procesión, me parece verlos juntando las canoas y disponiendo la gran tarima para la virgen, recuerdo las canciones que cantábamos, y el sonido de los tambores en la noche, y el dulce de las marimbas. Vuelven a mi memoria las mamás haciendo fiambres, los hombres bogando, y los silbos con que saludaban. Recuerdo que a los niños nos hacían potrillos, y redes de pesca pequeñas para que aprendiéramos jugando, y que bajábamos por el río, y mi abuela fumando tabaco y contando historias ayudaba a parir por la ribera. Y antes de la noche, el río estaba lleno de balsas y todas las personas de los poblados río abajo salían en canoas o barcazas a la fiesta. Entonces, el río parecía encenderse, los músicos llenaban de sonidos la noche, y veíamos a las gentes de la orilla saludando con las linternas en la oscuridad, y los ojitos de las guaguas y los caimanes, y a mis padres sobre la tarima, riendo de amor, a mamá toda de blanco más dichosa que nunca. Y nosotros desde la balsa de los niños mirábamos la felicidad de todos, y el río bajaba tranquilo con toda esa alegría flotando, y la fiesta seguía aguas abajo. Recuerdo todo aquello, entonces, lloro...

—¿Y cuánto va a cobrarnos?

—Yo sé que usted pagará bien, lo dejo a su conciencia. Recuerde que mis lágrimas han hecho olvidar todo lo malo que su padre hizo en la vida, y ello incluye que no haya visto como debió por todos sus hijos. Ahí le dejo la inquietud: ese será el precio de mis lágrimas.
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Actualizó: NTC … / gra . Septiembre 10, 2009, 1:59 PM

miércoles, 9 de septiembre de 2009

"BUENOS AIRES, PORTÓN DE MEDELLÍN". Orlando Ramírez Casas

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*** SEGUIMIENTOS Y ACTUALIZACIONES a SEPTIEMBRE 14, 2012

Por reciente cambio de web de Sílaba Editores ya no funcionan los links que aquí habíamos presentado.  El libro y el autor están ahora en:

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ACTUALIZACIÓN AL 7 de Septiembre, 2010. 8:19 AM
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de Orlando Ramírez Casas orcasas45@gmail.com
para NTC … Nos Topamos Con … http://ntcblog.blogspot.com/ , ntcgra@gmail.com et al
fecha 7 de septiembre de 2010, 07:34
asunto Buenos Aires, portón de Medellín_Si digo extraordinario es porque lo esHola, jóvenes:
No conozco personalmente al poeta Oscar Hernández Monsalve, periodista jubilado de El Colombiano que publica los martes la columna "Papel Sobrante" en ese periódico, porque cuando en la primera mitad de los años sesenta le mostré a mi amigo William Vargas un par de escritos míos me dijo que teníamos que ir a Itagüí (no sé si por esos días el poeta vivía en Itagüí) a mostrárselos y a pedirle su opinión, y esa promesa nunca se hizo realidad. Después la vida no me permitió cruzarme con él y la suerte hizo que el ejemplar de mi libro "Buenos Aires, portón de Medellín" que la editora le regaló hiciera fila debajo de cualquier cantidad de libros y documentos que reclamaban su atención de lector. Hoy, casi un año después de la presentación de mi libro él se ha encontrado con la fotografía de la portada y tomado la decisión de leerlo. El resultado es muy valioso para mí porque, en primer lugar, no está sesgado por simpatía personal de él como lector hacia un autor que no conoce. En segundo lugar, porque su juicio es un juicio severo que han aquilatado muchos años de lectura. En tercer lugar, porque la emoción que le ha producido lo ha llevado a escribir esta columna que me ha emocionado, me ha conmocionado. Compartirla con ustedes, es apenas elemental. Y manifestarle al poeta Oscar que, de veras, no tengo palabras para agradecerle la inmensa alegría que me ha dado en esta mañana de martes, a diez días de celebrar el aniversario de la presentación de mi libro. No podía ser más oportuno este regalo que recibo como un ponqué cuya velita tendré que apagar con un ¡Dios le pague, don Oscar, tanta queridura!
ORLANDO RAMÍREZ CASAS
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Si digo extraordinario es porque lo es - El Colombiano
http://www.elcolombiano.com/BancoConocimiento/S/si_digo_extraordinario_es_porque_lo_es/si_digo_extraordinario_es_porque_lo_es.asp
Medellín EL COLOMBIANO, 7 de septiembre de 2010
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Oscar Hernández Monsalve (foto en su columna en El Colombiano)
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No escribo la palabra extraordinario para salir rápidamente de una calificación a un libro sensacional que hace poco recibí y que he leído con alegría en los ojos y en el alma, cosa que pocas veces sucede no solamente a mí sino a los lectores en general. Este libro, Buenos Aires portón de Medellín, me puso a paz y salvo con nuestros escritores, pero con los escritores que lo son desde adentro y no desde todas las raras y a veces desabridas o presuntuosas obras que nos envían de muchas partes del mundo.

Orlando Ramírez Casas ha logrado en su libro, en sus más de cuatrocientas páginas, una obra maestra de la narrativa, la investigación, la cuasi novela, la evocación, la precisión y todo lo bueno que pueda tener un trabajo como el de Orlando. Este Buenos Aires es un pedazo de mundo en cualquier parte, con sus barrios, sus calles, sus alegrías, sus amarguras y todo aquello que entraña el diario vivir de un montón de gente que ha pasado por su lente segura y justa. Es corto el espacio para hablar de libro tan valioso. Sólo te quiero contar, Orlando Ramírez, que yo también soy de Buenos Aires, de Villa con Maturín y que quien me recibió en el primer vuelo a este mundo en la casa de la madre Laura fue la muy famosa Merenciana Velásquez, muy mentada en tu incomparable obra. No olvido a Lucía Donadío con su editora Sílaba que hizo un espléndido trabajo.

Y tampoco olvido, Orlando, que olvidaste a Masita, Carlos Álvarez, el mejor arquero del mundo que si no fue de Buenos Aires, y tal vez lo fue, jugó toda su vida en la cancha de Miraflores. Abrazos para Orlando y para Lucía Donadío.

PAUSA . La información es la "menuda" de la historia.

PONCHERAZO . Lástima que muchos, pero muchos de ustedes, se hayan perdido el "poncherazo" en Guayaquil, al lado de los edificios reconstruidos frente a lo que fuera la plaza de mercado donde mi madre iba con una canasta gigante y un hijo pequeñito como lo era yo por aquellas calendas inolvidables. El poncherazo era la fotografía instantánea que tomaba un ciudadano todo serio él, convencido de su magia fotográfica. Se llamaba el poncherazo porque al lado del trípode había una ponchera con agua donde se revelaba la foto que en cuestión de minutos era entregada al cliente.

El hombre cuadraba bien a su víctima y él se iba lentamente detrás de su cámara y metía la mano en una larga manga negra. Allá, a oscuras, como un mago de verdad, hacía su maniobra y luego daba la orden de que ya el paciente se podía mover. Sacaba la placa y comenzaba su trabajo de química. Hacía los lavatorios y en muy poco tiempo nos entregaba el fruto de su trabajo y de nuestro asombro. Luego preguntaba si queríamos color y entonces pintaba un corazón, un dardo o lo que fuera para impresionar a la dama que iría a recibir el producto del poncherazo.

Si hoy encontráramos uno de aquellos fotógrafos y le tomáramos una foto con el celular, seguramente se desmaya muerto de terror y lo tendremos que sacar "instantáneamente" de su ponchera. ¿Por qué no?

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ACTUALIZACIÓN AL 24 de DICIEMBRE DE 2009

Orlando Ramírez, el hombre que le dio un hijo a Buenos Aires
Escrito por Jénifer Marín redaccion@lafuerzainformativa.com
La Fuerza Informativa, Jueves 17 de Diciembre de 2009 03:18 http://www.lafuerzainformativa.com/index.php?option=com_content&view=article&id=434:orlando-ramirez-el-hombre-que-le-dio-un-hijo-a-buenos-aires&catid=36:cronica&Itemid=57
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Recordando sus aventuras de niño, sus idas a pescar corronchos en la manga de La India y las festividades navideñas junto a su numerosa y humilde familia, este hombre emprendió un viaje en la historia para traer a la mente y el corazón de todas las generaciones lo que ha sido el barrio Buenos Aires.
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“Buenos Aires, Portón de Medellín” es el libro que Orlando Ramírez le regaló al barrio que lo vio nacer y lo acogió hasta que cumplió 18 años de edad y se trasladó con su familia al sector de Belén Altavista para habitar una vivienda propia.

Cuatro años y medio de su vida dedicó a trabajar de día y noche para realizar este importante trabajo de investigación plasmado en 504 páginas, incluyendo 30 de fotografías, algunas antiguas pertenecientes a algunos archivos de Medellín y otras recientes proporcionadas por “Imago”.
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Sigue: http://www.lafuerzainformativa.com/index.php?option=com_content&view=article&id=434:orlando-ramirez-el-hombre-que-le-dio-un-hijo-a-buenos-aires&catid=36:cronica&Itemid=57

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ACTUALIZACIÓN al 26 de Octubre, 2009. 1o:09 am-


De Orlando Ramírez Casas orcasas45@gmail.com
Para : NTC ... y otros, "Ramírez Casas, Orlando01" orcasas45@gmail.com
Fecha 26 de octubre de 2009 07:33
Hola, amigos:
Mucho me temo que el tema del libro "Buenos Aires, portón de Medellín" a algunos ya les esté sabiendo como cuando a la mamá le da por hacer sopa de fideos todos los días, en cuyo caso quedan excusados de atender estas dos invitaciones que les hago que hacen parte de mi cuarto de hora de fama al que aludía Andy Warhol:
1 Programas de radio:El Sr. Luis Fernando Cuartas, del programa "Taller de Luna" en la emisora U. N. Radio de la Universidad Nacional de Medellín
(100.4 F. M.), que puede sintonizarse por Internet; grabó una entrevista conmigo que pasará en dos días jueves a las 8 P.M.
El primero el 12 y el segundo el 19 de noviembre. Los invito a sintonizarlos.
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2 Videos en You Tube:
Mi primo Alonso Rivillas Casas grabó mi charla durante la presentación del libro y la colgó en You Tube de Internet. Son 7 videos de 10 minutos cada uno, y anexo las direcciones para aquellos que no tuvieron oportunidad de asistir a la presentación o para los que quieran volver a tragarse ese ladrillo.
ORLANDO RAMÍREZ CASAS
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El médico José Alonso Rivillas Casas, mi primo, a quien doy las gracias por el detalle, registró con su cámara la charla que di durante la Fiesta del Libro en el Jardín Botánico, en la presentación de mi libro “Buenos Aires, portón de Medellín”; y los colgó en la red de Internet (You Tube). Son 7 videos de 10 minutos de duración cada uno, cuya repetición tal vez no nos resistimos sino mi madre y yo, pero de todos modos pongo a su disposición para que los que no tuvieron oportunidad de estar allí puedan curiosear un poco. Están autorizados para dormir, ya que en medio de tanta gente el expositor no se da cuenta de eso.

1 Parte 1/7
http://www.youtube.com/watch?v=UrXJZbUrBNg

2 Parte 2/7
http://www.youtube.com/watch?v=KpE_TVSUFb8&feature=related

3 Parte 3/7
http://www.youtube.com/watch?v=fEEFki-klNo

4 Parte 4/7
http://www.youtube.com/watch?v=RuDGt7lq57g&feature=related

5 Parte 5/7
http://www.youtube.com/watch?v=Zliv8DJcXuQ&feature=related

6 Parte 6/7
http://www.youtube.com/watch?v=8JQpZ-oX4jU

7 Parte 7/7
http://www.youtube.com/watch?v=Zn9VcZp3S2s

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Actualización al 18 de Septiembre, 2009, 6:19 a.m.
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¡Fue todo un ÉXITO!


De: Orlando Ramírez Casas, orcasas45@gmail.com
Para "Ramírez Casas, Orlando01" orcasas45@gmail.com




CCO: NTC … Nos Topamos Con … http://ntcblog.blogspot.com/ , ntcgra@gmail.com y otrosFecha 18 de septiembre de 2009 04:00Asunto ¡Fue todo un ÉXITO!


¡Buenos días, amigos!
Bien pueda San Pedro despacharse hoy con un día lluvioso porque no importa: mi alma amaneció radiante como un sol. Fue increíble la inmensa asistencia que me acompañó al evento pero, al contrario del cantante que se presenta en un estadio que está lleno de fanáticos pero en el que reconoce a pocos amigos, cada cara que yo veía en el auditorio era un amigo que había acudido a acompañarme. Tentado estuve de mencionar a cada uno, pero eso se habría convertido en una “toma de lista” que me habría desbaratado el quórum antes de la votación, ¡Si hasta hubo gente de pie! Yo no podía creer que se hubieran ocupado todas las sillas del auditorio y que hubiera gente de pie. Eso fue increíble. Algunos no pudieron acompañarme. Agradezco sus mensajes y sé que allí estuvieron de corazón. La presentación de mi libro fue una fiesta de la amistad y un regalo que ustedes me dieron por anticipado en este mes en el que en Colombia celebramos el “Mes del amor y de la amistad”. Sé que muchos de los asistentes lo hicieron por hacerme su atención, y eso lo agradezco, pero salieron investidos del deseo de adquirir mi libro, y leerlo, y disfrutarlo. Esa era mi tarea. Nada me ganaría con hacer un libro que se empolve en recónditas estanterías. Quiero que al cabo de poco tiempo mi libro sea uno de hojas amarillentas, manoseadas, dobladas, señaladas, subrayadas, acariciadas, por lectores que se superponen uno sobre otro y lo lee primero el uno, y luego el otro y luego el otro. Quiero que mi libro sea un libro de muchas lecturas y mi tarea era convencerlos a ustedes de su bondad. Creo que el objetivo se cumplió y así lo percibí en el calor humano que me envolvió en el auditorio. Ninguna mano podría estar más agradecida con ustedes que la mía, que no se cansó de firmar dedicatorias, aunque la fila no parecía terminar. Vi radiante a mi editora, Lucía Donadío, cuya tarea titánica de poner en nuestras manos la bella edición de ese libro se vio premiada por la respuesta de los asistentes que es presagio de las buenas ventas que le esperan a este libro tan amorosamente trabajado. Vi radiante al impresor, vi radiantes a los fotógrafos, vi radiante al Director de la Fiesta del Libro que podrá dar a sus jefes de la Alcaldía (el Secretario de Cultura y el Alcalde) un parte de victoria. La nuestra fue una jornada muy lucida que contribuyó a que el evento de esta Fiesta del Libro fuera una fiesta. No tengo que repetírselos (por un momento creí que se me iba a romper la represa de las lágrimas): ¡Estoy pletórico de felicidad y no tengo cómo agradecerles a ustedes su respaldo! A Dios bendigo por haber hecho realidad mi sueño y por encimarme de paso ese otro sueño que tan bellamente expresó el cantante Roberto Carlos. Yo quería tener un millón de amigos, y ahora creo que los tengo. ¡Dios los bendiga a todos!



ORLANDO RAMÍREZ CASAS

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FOTOGRAFÍAS DEL EVENTO





- libro en mano - celebran.

De: begow ( begow@une.net.co ) . Enviado: jueves, 17 de septiembre de 2009, 09:48 p.m.Para: NTC ... y Gabriel Ruiz .Date: Thu, 17 Sep 2009, 21:48:05 .

Agradecemos a Begow - de la TERTULIA WHITE * , presidida por la Poeta Maruja Vieira White - la amable y diligente corresponsalía y por las fotografías. (* En el libro se hace referencia a la Tertulia y a John Henry White y Robert Blake White . Al primero como ingeniero trazador de las calles y carreras de Buenos Aires (Md.). Es sorprendente el acelere en la "pañuelización" del mundo. ("Este mundo - esta aldea- es un pañuelo")



ohttp://www.scribd.com/doc/19891462/Buenos-Aires-Porton-de-Medellin-Orlando-Ramirez-Casas-Fotografias-Presentacion?secret_password=22wsonlg1x8mv21sjmp5

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LANZAMIENTO DEL LIBRO



A cargo del Doctor Luciano Londoño López



Jueves 17 de Septiembre, 2009. 5:30 PM. Medellín



Salón POE, Edificio Ciéntifico.









Carátula del libro. El libro en la web de la Editorial: http://www.silabaeditores.com/lugares.html
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Orlando Ramírez Casas, el autor



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Conversando con Orlando Ramírez Casas
Entrevista realizada por Víctor BustamanteMedellín, junio 10/2009 http://festitangomedellin.blogspot.com/2009/09/conversacion-con-orlando-ramirez-casas.html , Tango en MedellínEntrevista al autor y sobre BUENOS AIRES, PORTÓN DE MEDELLÍN



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VB: ¿Quién es Orlando Ramírez Casas?
ORC: Difícil pregunta para uno responderse, pues el Orlando Ramírez que yo veo con seguridad es distinto del que ven los demás. Algunos megalómanos habrá que se vean mejor de lo que son, pero yo pertenezco a la clase de los que tendemos a subestimarnos y los amigos nos ven mejores de lo que nos vemos. Espero que yo esté tan equivocado al juzgarme, en mi exigencia; como lo estén mis amigos al hacerlo, en su benevolencia. Quisiera creer que soy un buen tipo, pero no sé si todos puedan decir de mí lo mismo.
…..
VB: Volviendo a la primera pregunta. Para tus amigos, ¿Quién es Orlando Ramírez Casas?
ORC: Habría qué preguntarles a ellos. Pero tal vez lo que más me caracteriza es mi afición a conversar. De adolescente podía pasarme horas parado en una esquina hablando de lo habido y por haber. Hoy haría lo mismo, sentado en una mesa de café. Creo que “Buenos Aires, portón de Medellín” es una larga conversación, y haberlo escrito en ese estilo me facilitó un camino que de otro modo me habría resultado pedregoso.







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LA INVITACIÓN(Click sobre las imágenes para ampliarlas y hacerlas legibles. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)



La foto de la invitación
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LA NUEVA EDITORIAL


En Blanco y Negro



(Click sobre las imágenes para ampliarlas y hacerlas legibles. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)


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(Click sobre las imágenes para ampliarlas y hacerlas legibles. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)
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Algo más sobre el autor y el libro:
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Un libro esperado. Orlando Ramírez Casas nació y vivió su niñez y adolescencia en el barrio Buenos Aires y actualmente ocupa su tiempo en escribir como ejercicio para prevenir la pérdida de memoria, porque los adultos mayores debemos fijarnos dónde ponemos las cosas. Con el patrocinio de la Alcaldía de la capital antioqueña está próximo a publicar, durante la Fiesta del Libro, en septiembre, su obra Buenos Aires, portón de Medellín. Se trata de un delicioso relato en el que se mezclan la anécdota cotidiana y la micro historia de ese rincón urbano. A él, como autor, le auguramos muchos éxitos; y a sus lectores el placer de leer una crónica bien contada.

El prólogo. Es del maestro Luciano Londoño López, quien hizo esta presentación de la obra: “Ramírez Casas sabe que el proceso de gestación de un libro es arduo y complejo. Y para la escritura de debió pensar, como André Gide, que: “Todas las cosas ya fueron dichas, pero como nadie escucha es preciso comenzar de nuevo. (…)”. Agregó: “Ramírez cree, al igual que serios investigadores, que la música tiene “… las funciones de expresión emocional, comunicación, representación simbólica, refuerzo de normas sociales, continuidad de una cultura e integración de la sociedad (…)”. El antropólogo Leslie White recogió la siguiente respuesta de un indio zia: “amigo mío, sin canciones no se puede hacer nada”. Por ello, en la narración de éste, su segundo libro, Orlando Ramírez se apoya en varias canciones populares de Latinoamérica, porque ellas bien le ayudan a evocar hechos, épocas y gentes”.
El Mundo.com
http://www.elmundo.com/sitio/noticia_detalle.php?idedicion=1450&idcuerpo=1&dscuerpo=Secci%C3%B3n%20A&idseccion=3&dsseccion=Opini%C3%B3n&idnoticia=123396&imagen=081002041026orlando.jpg&vl=1&r=opinion.php
++++Actualizó: NTC … / gra . Septiembre 9, 2009, 8:49 AM / Febrero 1, 2010. 9:06 PM

martes, 8 de septiembre de 2009

ODRADEK, el cuento. No. 14. Agosto 2009

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ODRADEK, el cuento
Año 7. Revista No. 14 (Especial)*. Agosto 2009
Medellín, Colombia.
(*El 20 de Septiembre, 2009, se anunció la publicación de este número completo en la web. Y allí archivo de todos los números anteriores.)
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* Se presentará dentro de la programación del evento "Contar el cuento . Lecturas y conversaciones", Medellín, 18, 19 y 20 de Septiembre de 2009, que a su vez hace parte de la de la Fiesta del Libro y la Cultura 2009, Medellín. , Septiembre 10 al 20, 2009. Ver más adelante.
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Carátula. Ilustraciones: Oreste Donadío ( 1 )
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Directores (ver solapa) :

Autores incluídos
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Solapa. (Click sobre las imágenes para ampliarlas y hacerlas legibles. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)
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CONTENIDO
(Imagen pág. 1. Texto más adelante)

(Click sobre las imágenes para ampliarlas y hacerlas legibles. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)

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CONTENIDO
La imagen corresponde a la tarjeta
que se distribuye invitando al evento.
"Limbo", Oreste Donadío ( 1 ).
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Odradek (Pág. 2)
Franz Kafka.
Preocupaciones de un padre de familia

Unos derivan del eslavo la palabra odradek y quieren explicar su formación mediante ese origen. Otros la derivan del alemán y sólo admiten una influencia del eslavo. La incertidumbre de ambas interpretaciones es la mejor prueba de que son falsas; además, ninguna de ellas nos da una explicación de la palabra.

Naturalmente nadie perdería el tiempo en tales estudios si no existiera realmente un ser que se llama Odradek. Su aspecto es el de un huso de hilo, plano y con forma de estrella, y la verdad es que parece hecho de hilo, pero de pedazos de hilos cortados, viejos, anu­dados y entreverados, de distinta clase y color. No sólo es un huso; del centro de la estrella sale un palito transversal, y en este palito se articula otro en ángulo recto. Con ayuda de este último palito de un lado y uno de los rayos de la estrella del otro, el conjunto puede pararse, como si tuviera dos piernas.

Uno estaría tentado de creer que esta estructura tuvo alguna vez una forma adecuada a una función, y que ahora está rota. Sin embargo, tal no parece ser el caso; por lo menos no hay ningún indicio en ese senti­do; en ninguna parte se ven composturas o roturas; el conjunto parece inservible, pero a su manera comple­to. Nada más podemos decir, porque Odradek es extraordinariamente movedizo y no se deja apresar.

Puede estar en el cielo raso, en el hueco de la escalera, en los corredores, en el zaguán. A veces pasan meses sin que uno lo vea. Se ha corrido a las casas vecinas, pero siempre vuelve a la nuestra. Muchas veces, cuando uno sale de la puerta y lo ve en el descanso de la escalera, dan ganas de hablarle. Naturalmente no se le hacen preguntas difíciles, sino que se lo trata —su tamaño diminuto nos lleva a eso— como a un niño. “¿Cómo te llamas?”, le preguntan. “Odradek”, dice. “¿Y dónde vives?”. “Domicilio incierto”, dice y se ríe, pero es una risa sin pulmones. Suena como un susurro de hojas secas. Generalmente el diálogo acaba ahí. No siempre se consiguen esas respuestas; a veces guarda un largo silencio, como la madera, de que parece estar hecho.

Inútilmente me pregunto qué ocurrirá con él. ¿Puede morir? Todo lo que muere ha tenido antes una meta, una especie de actividad, y así se ha gastado; esto no corresponde a Odradek. ¿Bajará la escalera arrastrando hilachas ante los pies de mis hijos y de los hijos de mis hijos? No hace mal a nadie, pero la idea de que puede sobrevivirme es casi dolorosa para mí.

Franz Kafka
Preocupaciones de un padre de familia

NoTiCa de NTC ...: Conozca a Odradek, en persona, según creación pictórica* del poeta Elkin Restrepo, click en 1 , 2 y 3 ( * En la carátula y contracarátula de la Revista Odradek No. 12, 2008 )

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Cuentos
Página en blanco, Ricardo Cano Gaviria 5
El reloj, Julio Paredes 14
Varado, Ramón Cote Baraibar 26
Última oportunidad, Tim Keppel 35
31 de octubre, Ricardo Silva Romero 50
La cometa, Guillermo Bustamante 60
Raro si raro dos veces, Gustavo Gómez Vélez 64
Recortes de galletas, Emma Lucía Ardila 67
De los vitrales a la ninfa de alabastro, Jairo Morales Henao 71
Desidia, Emperatriz Muñoz 81
La agenda negra, Javier Samudio 85
Atasco, Fanny Restrepo 89
Tauro, Christian Jaime Lazo 96
En las nubes tejí mi corona, Armando Ibarra 102
Relato del indio José Bailarín, David Gonzalo Henao A. 110
Tren AVE, José Zuleta Ortiz 117
Vísperas de viaje, Lucía Donadío 120
Los vuelos, Claudia Ivonne Giraldo 122
Las manos de Veronica, Elkin Restrepo 126

Sobre el cuento
El árbol del cuento y algunas de sus ramas, Ricardo Cano Gaviria 135
Marvel Moreno, elcuento y el orden femenino, Efrén Giraldo 143
Arturo Echeverri Mejía , Rocío Vélez de Piedrahita 151
El hijo sediento de la literatura es de celuloide, Juan Carlos González A. 160
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Contar el cuento . Lecturas y conversaciones.
Medellín, 18, 19 y 20 de Septiembre de 2009.
Este evento de realizará dentro de la programación de la
Fiesta del Libro y la Cultura 2009, Medellín. , Septiembre 10 al 20, 2009)*

Volante sobre el evento. En el anverso la programación (ver más adelante)

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Revista Odradek, el cuento
Contar el cuento, Lecturas y conversaciones

Medellín, 18, 19 y 20 de septiembre de 2009 **
Jardín Botánico Joaquín Antonio Uribe

Programación

Viernes 18 de septiembre, 2009

10:00 a.m
En la tradición nos vemos, Arturo Echeverri Mejía.
Vivir una vida de aventura para la aventura de escribir. Rocío Vélez de Piedrahita

1:30 p.m
Los autores leen de corridos.
Fanny Restrepo, Emperatriz Muñoz y Gustavo Gómez

3:30 p.m
Mesa Redonda
¿Es mejor el cuento que la vida?
Ricardo Cano Gaviria, Tim Keppel y Guillermo Bustamante

5:30 p.m
Presentación del No 14 Especial de la revista Odradek, el cuento.
Elkin Restrepo, Claudia Ivonne Giraldo y Lucía Donadío

Ricardo Cano Gaviria: “El árbol del cuento y algunas de sus ramas”.
******************
Sábado 19 de septiembre

10: 00 a.m
En la tradición nos vemos. Marvel Moreno, el cuento y el orden femenino
Efrén Giraldo

1:30 p.m
Los autores leen de corridos
Andrés García y Guillermo Bustamante.

3:30 p.m
Mesa Redonda
El extraño caso de los cuentos llevados al cine.
Juan Carlos González y Ricardo Silva.

5:30 p.m
Conversación (sin hilo)
Ya que escribimos, ¿de qué hablamos?
El cuento colombiano contemporáneo
Julio Paredes, Ricardo Silva y Ramón Cote.
***************
Domingo 20 de septiembre

10:00a.m
En la tradición nos vemos
Manuel Mejía Vallejo
Eduardo Peláez Vallejo

1:30 pm
Los autores leen de corridos
Ramón Cote y Tim Keppel

3:30 p.m
Mesa Redonda
¿Hizo mal el whisky a Juan Carlos Onetti?
Ricardo Cano Gaviria y Jairo Morales.

5:30 p.m
Entrevista. Acto Final (transmisión por TV)
Ricardo Cano Gaviria, Julio Paredes con Elkin Restrepo.
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* Sobre la FIESTA, ver todos los detalles en:
*Fiesta del Libro y la Cultura 2009, Medellín. Web de Otraparte http://www.otraparte.org/corporacion/boletin/20090908-bol-85.html
Programación definitiva (impreso en PDF)http://www.reddebibliotecas.org.co/sites/Bibliotecas/fiestadellibro/Documents/PROGRAMACIÓN%20FIESTA%20DEL%20LIBRO%20Y%20LA%20CULTURA%20MED%2009%20-%20B.pdf
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Sobre el evento "Contar el cuento" del 2008, ver:
http://ntc-eventos.blogspot.com/2008/09/odradek-el-cuento-lecturas-y.html ,
http://ntc-narrativa.blogspot.com/2008/10/odradek-el-cuento-ciclo-lecturas-y.html
y
Un cuento bien contado , http://www.reddebibliotecas.org.co/sites/Bibliotecas/News/Paginas/Uncuentobiencontado.aspx
Matriz: Memorias Fiesta del Libro 2008

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Actualizó: NTC … / gra . Septiembre 8, 2009, 7:54 PM