viernes, 23 de enero de 2009

El cinturón de fuego y otras crónicas caleñas. Libro

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El cinturón de fuego
y otras crónicas caleñas
Director del Taller de Crónica U. ICESI
Colección "... a conocer el hielo ..."
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Universidad ICESI. Facultad de Derecho y Ciencias Sociales
Primera edición: Octubre 2008
15.5 x 22.5 x 1.5 cms. 228 páginas
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Agradecemos la colaboración y aportes del Poeta José Zuleta para esta publicación.

Carátula
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Contracarátula
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Solapas
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Harold Kremer


Nació en Buga (Valle), 1955. Licenciado en Literatura e Idiomas de la Universidad Santiago de Cali y magíster en Literatura colombiana y latinoamericana de la Universidad del Valle. Cofundador y codirector de la revista Ekuóreo. En 1985 publicó La noche más larga, ganador del Premio Nacional de Libro de Cuentos de la Universidad de Medellín. En 1989 apareció su libro de cuentos Rumor de mar. Ha sido ganador de varios concursos en Colombia.Ha publicado algunas antologías, entre ellas la Selección del cuento colombiano (Cali, 1981); Antología del cuento vallecaucano (Cali, 1992); Antología del cuento corto colombiano ( 1 ), (Coautor, Cali, 1994); Los minicuentos de Ekuóreo (Coautor. Cali, 2003); Colección de Cuentos Colombianos (Cali, 2002); “Una botella de ron pa´l flaco” ( 1 )(Cali, 2005) y "El cinturón de fuego y otras crónicas caleñas" (Cali, Oct. 2008), ambos con textos de los estudiantes del Taller de crónica que dirige en la universidad Icesi; Segunda antología del cuento corto colombiano (2007); Sueños derribados. Crónicas de salud pública (2008, Cali). Ha sido incluido en varias antologías en Colombia y en el extranjero.
En 2004 publicó el libro de cuentos El enano más fuerte del mundo y el libro de minicuentos El combate. En 2005 publicó el libro de cuentos El prisionero de papá.Es fundador de la Red Nacional de Talleres, Renata, de creación literaria del Ministerio de Cultura de Colombia.
(Fotografía superior: MIC de NTC ..., Medellín Oct. 2008. Inferior del libro Antología del cuento vallecaucano, 1992)
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Algo más sobre el autor: Harold Kremer (<-- click ) * El don de la linterna: la cuentística de Harold Kremer 1El don de la linterna: la cuentística de Harold Kremer. Por Alejandro José López Cáceres. http://poligramas.univalle.edu.co/24b/don.pdf
* http://elcuadernodesamuel.blogspot.com/2008/05/juicio-los-cuentos-de-harold-kremer.html A juicio... los cuentos de Harold Kremer.
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http://www.cuentobreve.com/Colombia/Kremer-Harold.aspx Allí tres cuentos: El alma que venía todas las noches , La primera ley y Los confusos
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Prólogo (Páginas 9 a 14 del libro)
Retazos de país
Alberto Salcedo Ramos , salcedoramos@gmail.com
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Al doblar la última página, la primera conclusión que nos asalta es la de un libro plural. Empieza uno, entonces, a acordarse de cada crónica que leyó, buscando sus puntos de encuentro, sus vasos comunicantes, su valor como pieza periodística autónoma y como parte del conjunto. Vistos individualmente, estos relatos cuentan con vida propia, en efecto. Pero reunidos - como están en el presente volumen - tienen una cobertura más ambiciosa, porque de ese modo, juntadas sus particularidades y diversidades, nos revelan un universo más amplio: nos muestran una ciudad -Cali- y de paso nos entregan un bosquejo del resto del país urbano.
Uno a uno, los seres variopintos que por aquí desfilan van contando sus propias experiencias de un modo sencillo, natural, que a veces nos conmueve -como en el caso del ciudadano ejemplar que se queda ciego a los cuarenta y cinco años- y a veces nos sorprende -como en el caso de la muchacha que decidió dejarse embarazar de manera precoz, a los dieciocho años, simplemente porque no quería que su hijo naciera en un siglo distinto al de ella-o Todas estas versiones personales valen por sí mismas, debido a su fuerza testimonial y a su carga de espontaneidad. También, claro, suscitan emociones, como ocurre con Wendy, la chica abusada por su padrastro. O causan curiosidad, como sucede con el administrador de un burdel que aprende a sobrellevar el temperamento inestable de las prostitutas, a quienes él llama "las diablas". Todas estas crónicas, digo, leídas por separado tienen utilidad informativa, porque nos aproximan a situaciones de indudable interés humano o nos ponen en contacto con personajes comunes y, al mismo tiempo, especiales. Sumadas en este libro -insisto- obtienen un alcance documental superior, porque aparte de relatar historias particulares conforman un cuerpo narrativo robusto, testimonio formidable de una época y de un entorno social dinámico, arduo, atravesado por los conflictos característicos de nuestro país, como la violencia, el fetichismo, los maltratos intra­familiares, la falta de empleo, la pobreza y el narcotráfico.
Estos textos son, al mismo tiempo, ventanas por las cuales nos asomamos para percibir otras voces y otros ámbitos, y espejos en los cuales nos contemplamos con todas nuestras miserias y virtudes. De lo primero nos surtimos a través de Tatiana, el travesti que nos impresiona con su retahíla de frases desilusionadas. De lo segundo nos percatamos leyendo el relato de "Orejas': el vigilante de barrio que resistió la tentación de robarse los muchos millones que descubrió dentro de una casa a su cargo. El libro nos ofrece, por un lado, un bestiario criollo ampliamente documentado, en el que no podían faltar el chamán, el traqueto -traficante de drogas- y la exorcista. Y por el otro, un elenco de víctimas extraído de la cotidianidad: mu­jeres abandonadas, reclusos paranoicos, viudos adoloridos, universitarios asesinados.
En este punto, a propósito, encuentro otro mérito que me deja un buen sabor al terminar la lectura: el libro no traza una línea divisoria tajante entre buenos y malos, no adoctrina, no sermonea, no nos invita a rasgamos las vestiduras. Simplemente, narra los acontecimientos en un tono familiar, sincero, que antepone lo humano a lo moral. Esa actitud respetuosa les permite a los autores encontrar matices significativos en la realidad: ciertos verdugos, por muy maléficos que parezcan, también pueden movemos a la compasión; ciertos mártires, por muchos golpes de pecho que se den en nombre de su inocencia, también contribuyeron a forjar su propio fracaso. Sin embargo, aquí no se trata de descalificar ni a los unos ni a los otros, sino de escucharlos con atención. Todos tienen algo importante que decirnos acerca de la sociedad a la cual pertenecemos. El hecho de que varios de ellos hayan incurrido en actos reprobables, no justifica excluirlos de nuestra memoria urbana, pues ésta quedaría incompleta y sería, además, engañosa. Se entiende que tales personajes no cuenten para los gacetilleros oficiales, porque, al fin y al cabo, como bien lo apuntó el poeta andaluz Manuel Alcántara "lo curioso no es cómo se escribe la historia, sino cómo se borra”. El presente volumen de crónicas, al restaurar esos testimonios de los excluidos, invita a reparar esta vieja injusticia.
Me gusta, además, el tono de la mayoría de las historias: espontáneo y, sobre todo, balanceado. Lo dramático es descrito sin sensacionalismo, como ocurre con el taxista cuya mujer es baleada accidentalmente por un amigo de ella. Lo sucio -parte de la realidad- es mostrado sin falsos remilgos y contrastado con lo cómico, como sucede con la prostituta a la que el administrador del burdel le da un ultimátum, debido a que lleva varios días sin ser escogida por los clientes. Aquí los cronistas no sólo narran las tragedias sino que también se preocupan por buscar en el contexto los rasgos admirables de las víctimas. Eso es evidente en el relato sobre John, el muchacho acribillado por la policía en una revuelta estudiantil: se cuenta su muerte, se plasma el duelo de su familia, pero también se nos dice que el chico era dueño de una gran disciplina y quería ser como Albert Einstein. Lo que brota como consecuencia de la sinceridad en el lenguaje y del equilibrio en el enfoque, es un libro bastante honesto que uno, como lector, siente cercano.
Al doblar la última página del libro, acuden a la memoria algunos datos que, a pesar de ser aparentemente menores, resultan inquietantes y reveladores. Entonces reaparece la sabía sentencia de Flaubert: "en los detalles está la verdad". Un primer caso que vale la pena traer a cuento es el de Wendy, la joven menor de edad que sufre un desengaño amoroso y luego se cambia el nombre de pila por el de Penélope. Aunque la muchacha no haya leído a Homero, el dato no deja de ser sugerente: también ella espera a un Ulises. En la historia de John, el estudiante asesinado por la policía, hay varios detalles premonitorios que sobrecogen al lector, porque en ellos se anuncia ya el sino trágico: cuando aún era un bebé de brazos, John sobrevivió a la ictericia. Después, cuando apenas contaba dos años, su madre vio caer frente a ella a dos hombres asesinados. Y más tarde, fue detenido dentro de un bus en un retén de los guerrilleros. También en la crónica sobre Paché, el navegante capturado en Estados Unidos con cocaína y dólares ilegales, abundan los apuntes de calidad periodística. El personaje cuenta, por ejemplo, que para finiquitar sus turbias maniobras prefería los lugares públicos, pues aunque aparentemente estaban expuestos a la vista de todo el mundo, eran más seguros. Además, Paché aporta consideraciones oportunas sobre las cárceles: para sobrevivir allí dentro, dice, la única opción es enrolarse a una cualquiera de las manadas que bregan por imponer sus códigos a la fuerza. Por naturaleza, los hombres se tornan competidores y territoriales cuando están aglomerados, y más si es en un antro donde el respeto se encuentra asociado a la capacidad de intimidación. "Probar finura': le llaman los reclusos en su jerga de las alcantarillas. Vuelve entonces la ley de la jungla, troglodita, bárbara. Vuelve el primate a menear su larga cola y a blandir su garrote. Algunas de las criaturas derrotadas que circulan por estas páginas van dejando, al desgaire, frases que nos obligan a reflexionar sobre la condición humana. Como lectores, agradecemos el retorno a estas verdades elementales pero necesarias.
Un detalle me sigue rondando por la cabeza. El autor de la crónica "Yagé" tiene la curiosidad de probar la bebida que protagoniza su historia. La noche en la cual, finalmente, se celebra el ritual, el chamán le pide mantener los ojos cerrados para que sea válida la ceremonia. Pese a la advertencia, el periodista abre los ojos porque siente la necesidad de ver lo que está sucediendo. A algunos quizá les parezca algo irrelevante, pero a riesgo de sonar exagerado yo quiero interpretar ese hecho -aunque sea un tanto casual- como una defensa magnífica de la observación. Quien acepta dócilmente mantener los ojos cerrados, a lo mejor pueda llegar a ser un estupendo conejillo de laboratorio, pero para elaborar crónicas de interés, para hurgar en el alma de las personas y captar la esencia de las atmósferas, hay que abrirlos, como hicieron casi todos los responsables de este libro.
En relación con los autores, a propósito, hay dos circunstancias que me llaman la atención: la juventud de los muchachos y el hecho de que, salvo una persona que estudió comunicación social-perio­dismo, todos ellos terminaron carreras que no tienen nada que ver con el asunto de contar historias de no ficción: economía, negocios internacionales, administración de empresas, derecho, ingeniería de sistemas y contaduría pública. Es evidente que a lo largo del proceso, que incluye selección de los temas, trabajo de campo, enfoque de los relatos y escritura de los textos, ha habido un capitán que ha motivado a su tropa con voz afectuosa y ha propuesto los ajustes de rigor con pulso firme. Ese criterio editorial soterrado, minucioso, es la armadura que sostiene en pie todo el edificio. Gracias a él, hay unidad. Gracias a él, los diferentes violines encajan armónicamente en la ejecución de la partitura. No es común que las universidades colombianas respalden hasta las últimas consecuencias estos proyectos encaminados a construir memoria desde la perspectiva de los estudiantes. Muchas de las que he conocido, pese a que ofrecen la carrera de comunicación social-periodismo, no plantean una exploración seria y trascendente del entorno. Algunas fundan periódicos y revistas, claro, pero a ratos pareciera que lo hicieran más para aliviar sus conciencias y contar con una herramienta de penetración ideológica, que para proponer modelos adecuados de leer e interpretar la realidad social. En ese orden de cosas, el libro que nos ocupa viene a ser una apuesta valiente.
No todos los autores -justo es advertirlo- son aventajados. Algunos matan al tigre y luego se asustan con el cuero: valga decir, plantean conflictos interesantes que luego no saben cómo resolver. Otros caen en la trampa de comportarse como amanuenses de los personajes y creer ingenuamente en las mismas supercherías que estan tratando de narrar. Y otros tienen dificultades a la hora de rematar las historias y por eso no son capaces de cerrar sus faenas con broche de oro. Pero tales desniveles de la forma no estropean la calidad general del fondo. Además, el libro incluye varios relatos formidables que podrían publicarse sin titubeos en cualquier medio impreso de categoría. La crónica "El cinturón de fuego': que se ocupa del crimen de un estudiante, lo hace sentir a uno plenamente justificado como lector: está escrita con vigor narrativo, es ágil, aguda, llena de datos precisos y asombrosos. La autora dispone de un completo repertorio de técnicas que evidencian su talento: sabe narrar a través de escenas, sabe desarrollar acciones paralelas, sabe saltar hacia adelante y hacia atrás en el tiempo. La crónica "El navegante ilegal': que nos presenta a un ex integrante de la Armada Nacional capturado en Estados Unidos por tráfico de drogas, es estupenda: fluida, amena, atizada por el buen uso de un testimonio que nos mantiene en vilo de principio a fin. Lo mismo puede decirse de "La ceguera", un texto conmovedor que nos pone en contacto con un ser humano bellísimo, sensible, corajudo. Este personaje, por cierto, describe su problema a través de una imagen literariamente maravillosa: "es una enfermedad en la que se va perdiendo el campo visual y sólo se puede observar lo que se tiene al frente, como si estuviera mirando a través de un pitillo: a los lados no se puede ver nada". Otras crónicas, como "Orejas, el vigilante de la 89", "Tatiana" y "Los temores de Villanueva" son también recomendables.
Este libro constituye un esfuerzo loable. Nos retrata en lo malo y en lo bueno, nos ayuda a comprender la cultura que nos tocó en suerte, nos ofrece algunas claves importantes para descifrar, en su esplendor y en su desastre, el país urbano al cual pertenecemos. Periodismo de hondo contenido social, testimonio vibrante de una época caracterizada por la intolerancia y las desigualdades. La última conclusión que nos asalta, después de terminar, su lectura, es la de estar frente a un libro que jamás será un periódico de ayer, como dice la famosa canción del maestro Tite Curet Alonso, porque no fue escrito para el olvido sino para la memoria.

Alberto Salcedo Ramos (Barranquilla, 1963) es un reportero acucioso y un orfebre excelente de la palabra. Reconocido como uno de los mejores cronistas colombianos de los últimos tiempos, el encanto de sus crónicas radica en esa singular capacidad suya para escribir sobre la realidad como si la estuviera inventando, pero sin deformarla.

Cronista de las revistas SoHo y Elmalpensante, ha publicado los libros De un hombre obligado a levantarse con el pie derecho y otras crónicas, Los golpes de la esperanza y Diez juglares en su patio, este último en calidad de coautor.

Su texto El árbitro que expulsó a Pelé figura en la Antología de Grandes Crónicas Colombianas, de Daniel Samper Pizano. También fue incluido en la antología Años de fuego. Grandes reportajes de la última década, de Editorial Planeta. Su crónica La víctima del paseo figura en el libro Ciudadanías del miedo , publicado en español por la Editorial Nueva Sociedad y en inglés por la Universidad de Rütgers. Es coautor del libro Manual de Géneros Periodísticos (Ecoe Ediciones, 2005). Salcedo ha ganado, entre otras distinciones, el Premio Internacional de Periodismo Rey de España, el Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar (tres veces), el Premio al Mejor Libro de Periodismo del Año (otorgado por la Cámara Colombiana del Libro) y el Premio al Mejor Documental en la II Jornada Iberoamericana de Televisión, celebrada en Cuba. En agosto de 2004, gracias a su perfil El testamento del viejo Mile , fue uno de los cinco finalistas del Premio Nuevo Periodismo FNPI-Cemex, entre 470 concursantes de 21 países. La distinción le fue entregada en Monterrey, México, por Gabriel García Márquez.
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Actualizó: NTC … / gra . Febrero 11, 2009 7:43 AM



lunes, 19 de enero de 2009

Poe. Cuentos completos. Edición comentada.

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Un «completo» homenaje a Poe
Cuentos completos
Edición comentada
Edgar A. Poe
(Bi-Centenario Poe 1809-2009)
EDITORIAL Páginas de Espuma
Agradecemos a Juan Casamayor* de la editorial en envío de la información y de las imagenes
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(Click sobre las imágenes para ampliarlas. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)
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Título: Cuentos completos
Autor: Edgar A. Poe
Editorial: Editorial Páginas de Espuma
Colección: Voces / Literatura, nº 113
Precio (IVA incluido): 39,00 € (37,50 € sin IVA)
Formato: 24x16,5 cm. Páginas: 964 . Peso: 500 gramos . Encuadernación: Cartoné
ISBN: 978-84-8393-025-0
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Sinopsis :
http://www.ppespuma.com/novedades.html#Cuentos%20completos
El Bicentenario del nacimiento del escritor norteamericano Edgard Allan Poe (1809-1849) lo quiere celebrar la editorial Páginas de Espuma publicando la edición definitiva, crítica y comentada de sus Cuentos completos.
En traducción de Julio Cortázar, en edición del escritor peruano Fernando Iwasaki y del escritor mexicano Jorge Volpi, con los prefacios del escritor mexicano Carlos Fuentes y del escrito peruano María Vargas Llosa, Páginas de Espuma presenta una edición comentada de los cuentos de Poe. Cada uno de los cuentos de Poe viene comentado por un escritor español o latinoamericano vivo, nacido en la generación de los sesenta.

La contribución más importante de Poe a la historia de la literatura la constituyen los relatos cortos de todo género. Es de destacar en los mismos su factura equilibrada y el elevado nivel artístico. Dotado de una gran inteligencia y de una poderosa imaginación, Poe era maestro absoluto en el campo del misterio, así como en la recreación de atmósferas preñadas de efluvios malsanos y fantasmales, mientras que, en el terreno técnico, su dominio del tempo o ritmo narrativo no tenía igual. Julio Cortázar, gran admirador suyo, hacía hincapié en la gran parquedad o «economía de medios» de que hacía gala para lograr sus propósitos.

Para transmitir la sensación de inquietud y terror la acción transcurría en un solo lugar, en donde todos los detalles estaban subordinados al conjunto y cualquier detalle de poco interés sobraba. La sensación de horror la transmitió de manera directa y en una determinada longitud, la brevedad. En todos sus relatos la tortura, la desesperación, la depresión, los crímenes, las venganzas, la agonía, la locura, se muestran libres y desnudos como el terror y la muerte. Poe anticipó la narrativa de ciencia ficción.
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Autor:

Edgar Allan Poe (Boston, 19 de enero de 1809 - Baltimore, 7 de octubre de 1849) fue un escritor, poeta, crítico y periodista romántico estadounidense, generalmente reconocido como uno de los maestros universales del relato corto, del cual fue uno de los primeros practicantes en su país. Fue renovador de la novela gótica, recordado especialmente por sus cuentos de terror. Considerado el inventor del relato detectivesco, contribuyó asimismo con varias obras al género emergente de la ciencia-ficción. Por otra parte, fue el primer escritor estadounidense que intentó hacer de la escritura su modus vivendi.
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Daguerrotipo de Edgar Allan Poe (1848) tomado por W.S. Hartshorn. Edgar Allan Poe,
un escritor sin el que no se podría entender mucha de la literatura posterior. Tomado de: http://www.adn.es/cultura/20090118/NWS-0367-literatura-alanpoe-homenajes-200-cumpleanos.html , allí textos y otras imagenes!
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La figura del escritor, tanto como su obra, marcó profundamente la literatura de su país y puede decirse que de todo el mundo. Ejerció gran influencia en la literatura simbolista francesa y, a través de ésta, en el surrealismo, pero su impronta llega mucho más lejos: son deudores suyos toda la literatura de fantasmas victoriana y, en mayor o menor medida, autores tan dispares e importantes como Charles Baudelaire, Fedor Dostoyevski, Franz Kafka, H. P. Lovecraft, Ambrose Bierce, Guy de Maupassant, Thomas Mann, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, etc
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* de Editorial Páginas de Espuma < ppespuma@arrakis.es >
para ntcgra@gmail.com fecha 19 de enero de 2009 8:42
asunto Portada e información Cuentos completos de Poe
Estimados amigos, les pasamos portada en alta resolución e información del libro. El libro saldrá a la venta próximamente a la venta a través de nuestro distribuidor Plaza & Janés.
Quedo a la espera de sus comentarios. Saludos , Juan Casamayor
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Un «completo» homenaje a Poe
Poe, el más maravilloso escritor de lo siniestro /ABC
Edgar Allan Poe, maestro de lo macabro, sigue misterioso
Poe, el hombre sin suerte
EFE SEVILLA Actualizado Lunes, 19-01-09 a las 12:48
Una edición especial de los «Cuentos Completos» de Edgar Allan Poe Edgar Allan Poe ha reunido a 69 escritores españoles y latinoamericanos, cada uno de los cuales presenta o prologa uno de los relatos del maestro norteamericano, del que hoy se cumple el bicentenario de su nacimiento.

La editorial Páginas de Espuma http://www.ppespuma.com/ ha decidido rescatar la traducción que el argentino Julio Cortázar hizo de los «Cuentos Completos» del maestro norteamericano, dotarla de prefacios del mexicano Carlos Fuentes y del peruano mario Vargas Llosa, en una edición preparada por el también mexicano Carlos Volpi y el peruano afincado en Sevilla Fernando Iwasaki.

Además de con los textos de Vargas Llosa y Fuentes, la edición se completa con la intervención de otros 67 escritores españoles y latinoamericanos, cada uno de los cuales se encarga de la introducción a cada uno de los relatos de Poe.Los comentarios o prólogos a los 67 cuentos de Poe han sido elaborados por 29 narradores españoles y 38 latinoamericanos.
Relatos a modo de condición
La condición es que cada uno de estos escritores haya publicado al menos un libro de relatos, ya que esta edición no pretende ser sólo un homenaje a Poe sino también al género corto. Iwasaki, irónico, comentó que esta edición "ha conseguido algo que en España no admiten ni las universidades, ni las academias, ni los críticos, ni las antologías; a saber, mezclar autores españoles y latinoamericanos en torno a la obra de un escritor anglosajón."

"Una iniciativa semejante habría movilizado en España al menos a tres departamentos de la Facultad de Filología: Literatura Española, Literatura Hispanoamericana y Literatura Inglesa; algo imposible e impensable", siguió ironizando el escritor peruano. Los comentarios o prólogos a los 67 cuentos de Poe han sido elaborados por 29 narradores españoles y 38 latinoamericanos y, explicó Iwasaki, "gracias al correo electrónico, esta edición madrileña pudo gestarse desde Sevilla y México D.F."

Otro requisito para ser prologuista de uno de estos cuentos ha sido haber nacido después de 1960, así entre otros narradores españoles están Màrius Serra, Espido Freire, Ismael Grasa, Ricardo Menéndez Salmón, Fernando Royuela y Patricia Esteban Erlés, los andaluces Hipólito G. Navarro, Félix Palma, Guillermo Busutil, Manuel Moyano, Ángel Olgoso, Miguel Ángel Muñoz y el granadino de origen argentino Andrés Neuman, además del propio Iwasaki.«A todos los autores de cuentos nos encanta Edgar Allan Poe y el 69 es un número extraordinario con cualquier lengua»69, un número extraordinario
Los narradores latinoamericanos que han comentado los cuentos de Poe son Eduardo Berti, Guillermo Martínez, María Fasce, Esther Cross, Gustavo Nielsen y Marcelo Birmajer (Argentina); Edmundo Paz Soldán (Bolivia); Juan Gabriel Vásquez (texto más adelante) y Juan Carlos Botero (Colombia); Carlos Cortés (Costa Rica); Karla Suárez, Ronaldo Menéndez y Enrique del Risco (Cuba).
También están Andrea Maturana, Álvaro Bisama y Alejandro Zambra (Chile); Leonardo Valencia (Ecuador); Jacinta Escudos (El Salvador); Eduardo Halfon (Guatemala); e Ignacio Padilla, Luis Felipe Lomeli, Tryno Maldonado, Álvaro Enrigue, Pedro Ángel Palou, Guillermo Fadanelli, Guadalupe Netel, Fabio Morábito, Mario Bellatin, Antonio Ortuño y Jorge Volpi (México). Y Santiago Roncagliolo, Jorge Eduardo Benavides, Ricardo Sumalavia y Enrique Prochazka (Perú) Mayra Santos-Febres (Puerto Rico); y Juan Carlos Méndez Guédez (Venezuela).

"Como ancestro de todos los escritores de relatos, Edgar Allan Poe ha conseguido unir lo que los críticos y filólogos siempre han separado por pruritos geográficos, temporales y lingüísticos: la literatura", señaló Iwasaki. El coeditor del libro concluyó sin perder el sentido del humor: "¿Por qué 69 escritores latinoamericanos y españoles nos hemos unido para homenajear a Poe en nuestra lengua?: Primero, porque a todos los autores de cuentos nos encanta Edgar Allan Poe y, segundo, porque el 69 es un número extraordinario con cualquier lengua."
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ALGO MÁS SOBRE POE y EL BICENTENARIO (En construcción)
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Cortázar y el doble: ¿eran Poe y Baudelaire la misma persona?
Magalí Urcaray (La Rayuela Cosmicómica )
PAPEL EN BLANCO, 19 enero 2009 ( Papel en blanco es un blog colectivo sobre literatura, el arte de los libros y el apasionante mundo de la lectura.) http://www.papelenblanco.com/2009/01/19-cortazar-y-el-doble-eran-poe-y-baudelaire-la-misma-persona
Agradecemos a Fernando Jaramillo http://memorabiliaggm.blogspot.com/ < memorabilia.ggm@gmail.com > la “topación” y el envío.

Probablemente, la mayoría de los que hemos leído los cuentos de Edgar Allan Poe en castellano lo hayamos hecho a través de la traducción de Julio Cortázar; después de más de cincuenta años la versión del argentino continúa siendo la más aclamada.
Este trabajo monumental le fue encargado en 1953 por la Universidad de Puerto Rico. Por aquel entonces, Cortázar ya había establecido su residencia en París con su primera esposa, Aurora Bernárdez; era una época de penurias económicas en la que su principal sustento partía de las traducciones. Cortázar tradujo toda la obra en prosa del estadounidense, y lo acompañó de un prólogo, una reseña biográfica y notas a cada uno de los cuentos. La dificultad y la densidad del encargo lo absorbieron durante meses; de hecho, puede decirse que no respiró con tranquilidad hasta que supo de la recepción en destino de los paquetes con el texto:
Todo este tiempo estuve temiendo vagamente que alguno de los paquetes se perdiera, y se pusiera verde de humedad, o una rata se comiera un pedazo… la sola idea de tener que rehacer un pedazo me daba náuseas.
Cortázar confesó más de una vez que comenzó a escribir relatos por Poe, quien me enseñó lo que es la gran literatura y lo que es el cuento. Para el autor de ‘Rayuela’ el cuento, en tanto que género literario, era “la habitación de lo fantástico”, y Poe el creador de su versión moderna; tras él, la casa de lo fantástico se multiplicó en las literaturas de todo el mundo.
Al margen de la evidente “relación literaria” entre ambos, Cortázar defendía una curiosa teoría en relación a un tema que abordó en su obra en numerosas ocasiones: el del doble (evidencia que, confesaba, había aceptado desde niño). Para él, Charles Baudelaire era el doble de Edgar Allan Poe.
Según se sabe, Baudelaire se obsesionó con los relatos de Poe, hasta el punto de entregarse en cuerpo y alma a su traducción, a pesar de no conocer la lengua inglesa en profundidad.
Sin embargo Baudelaire, con una intuición maravillosa, jamás falla. Incluso cuando se equivoca en el sentido literal, acierta en el sentido intuitivo; hay como un contacto telepático por encima y por debajo del idioma.
Todo esto Cortázar lo apreció durante su propia traducción, ya que junto al texto original tuvo como referente la versión del francés.
Pero la identificación fue todavía más allá:
Si usted toma las fotos más conocidas de Poe y de Baudelaire http://img.papelenblanco.com/2009/01/poebaudelaire.jpg y las pone juntas, notará el increíble parecido físico que tienen; si elimina el bigote de Poe, los dos tenían, además, los ojos asimétricos, uno más alto que otro.
Otras características psicológicas, como el culto necrofílico, los problemas sexuales, una similar actitud ante la vida y la inmensidad de ambos como poetas, fortalecen a Cortázar en su pensamiento.
Es inquietante y fascinante pero yo creo (y muy seriamente, le repito) que Poe y Baudelaire eran un mismo escritor desdoblado en dos personas.
Lo compartamos o no, no deja de ser una curiosa visión sobre dos grandes, de otro grande de las letras.
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(Click sobre las imágenes para ampliarlas. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)
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CONCURSO NTC ...: Diálogo Poe - Borges. VER:
http://picasaweb.google.com/ntcgra/EDGARALLANPOE200Y160AOsDialogoConJLBorges# Una a una http://picasaweb.google.com/ntcgra/EDGARALLANPOE200Y160AOsDialogoConJLBorges#slideshow Diapositivas
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EL CUERVO:

Fuente: http://www.cordula.ws/poems/ravenfr2.html !!!
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La vida exagerada de Edgar Allan Poe
Diario de Cadiz. Enero 19, 20o9

http://www.diariodecadiz.es/article/ocio/327947/la/vida/exagerada/edgar/allan/poe.html
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200 años del maestro de lo misterioso
http://www.adn.es/cultura/20090118/NWS-0367-literatura-alanpoe-homenajes-200-cumpleanos.html
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COMPLEMENTACIONES:

*** Dios dijo: "Sea Poe" ¡Y fue la luz! Por: Julio César Londoño
El Espectador .com Opinión 16 Ene 2009 - 8:48 pm
El Espectador impreso Opinión 17 Ene 2009
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*** Poe y el reino fantástico ,
EL PAIS, Cali, Enero 18 de 2009
Allí:<<>>
EL PAIS, Cali, Enero 18 de 2009
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Y, de NTC ..., Poe cumple 200 años! (y sigue tan campante, tan fantasma, "Quizá, del otro lado de la muerte, / siga erigiendo solitario y fuerte / espléndidas y atroces maravillas." ...

Edgar Allan Poe

Por: Jorge Luis Borges

Pompas del mármol, negra anatomía
que ultrajan los gusanos sepulcrales,
del triunfo de la muerte los glaciales
símbolos congregó. No los temía.

Temía la otra sombra, la amorosa,
las comunes venturas de la gente;
no lo cegó el metal resplandeciente
ni el mármol sepulcral sino la rosa.

Como del otro lado del espejo
se entregó solitario a su complejo
destino de inventor de pesadillas.

Quizá, del otro lado de la muerte,
siga erigiendo solitario y fuerte
espléndidas y atroces maravillas.

Jorge Luis Borges
http://www.ciudadnueva.org.ar/v2/revista_articulo.php?id=320
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Poema La Tumba De Edgar Poe
de Stéphan Mallarmé
http://www.poemasde.net/la-tumba-de-edgar-poe-stephan-mallarme/

Tal como al fin el tiempo lo transforma en sí mismo,
el poeta despierta con su desnuda espada
a su edad que no supo descubrir, espantada,
que la muerte inundaba su extraña voz de abismo.

Vió la hidra del vulgo, con un vil paroxismo,
que en él la antigua lengua nació purificada,
creyendo que él bebía esa magia encantada
en la onda vergonzosa de un oscuro exorcismo.

Si, hostiles a las nubes y al suelo que lo roe,
bajo-relieve suyo no esculpe nuestra mente
para adornar la tumba deslumbrante de Poe,

que, como bloque intacto de un cataclismo oscuro,
este granito al menos detenga eternamente
los negros vuelos que alce el Blasfemo futuro.

Versión de Andrés Holguín
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Mallarmé (1842-1898), « Le tombeau d'Edgar Poe »
Une étude de texte rédigée par Jean-Luc.

Poète suscite avec un glaive nu
Son siècle épouvanté de n'avoir pas connu
Que la mort triomphait dans cette voix étrange !

5 Eux, comme un vil sursaut d'hydre oyant jadis l'ange
Donner un sens plus pur aux mots de la tribu
Proclamèrent très haut le sortilège bu
Dans le flot sans honneur de quelque noir mélange.

Du sol et de la nue hostiles, ô grief !
10 Si notre idée avec ne sculpte un bas-relief
Dont la tombe de Poe éblouissante s'orne

Calme bloc ici-bas chu d'un désastre obscur,
Que ce granit du moins montre à jamais sa borne
14 Aux noirs vols du Blasphème épars dans le futur.

http://www.etudes-litteraires.com/mallarme-tombeau-edgar-poe.php
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Les poèmes d'Edgar Poe, traduits par Stéphane Mallarmé, ainsi que quelques contes, traduits par Charles Baudelaire.

Poèmes de Poe
http://www.mallarme.net/Poe/Poemes
Edgar Poe par F.Vallotton 1894 http://www.mallarme.net/site/uploads/Poe/Poe_Felix_Vallotton_1894.jpg
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http://www.cordula.ws/poems/ravenfr2.html "El Cuervo" http://www.cordula.ws/images/raven.jpg en varios idiomas
Author:
Edgar Allan PoeCategory: Poèmes Français (5)Prev: Le Corbeau (Baudelaire)Next: Le Corbeau (Hajji)See also: The Raven (English)Der Rabe (Wollschläger) (Deutsch)Der Rabe (Uhlig/Törner) (Deutsch)Le Corbeau (Baudelaire) (Français)Le Corbeau (Mallarmé) (Français)Le Corbeau (Hajji) (Français)El Cuervo (Bonalde) (Castellano)Il Corvo (Macaronio) (Italiano)Il Corvo (Bruno) (Italiano)Corvus (Gidley) (Latin)O Corvo (Pessoa) (Portuguese)O Corvo (Amado) (Portuguese)O Corvo (de Assis) (Portuguese)Korpen (Rydberg) (Swedish)Korppi (Idman) (Finnish)De Raaf (Malta) (Dutch)Ворон (Брюсова) (Russian)Ворон (Бетаки) (Russian)

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Le Corbeau
Edgar Allan Poe
Traduction de Charles Baudelaire
http://fr.wikisource.org/wiki/Le_Corbeau_(traduit_par_Charles_Baudelaire)

http://www.archive.org/details/Incipitblog-Edgar_Poe-Le_corbeau audio en frances
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Las pesadillas diurnas de Edgar Allan Poe
Por: Juan Gabriel Vásquez
EL ESPECTADOR Opinión 24 Ene 2009 - 10:00 pm http://www.elespectador.com/node%252F111264
EL ESPECTADOR, impreso, Opinión 25 Ene 2009
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LA EDITORIAL PÁGINAS DE ESPUMA acaba de publicar los Cuentos completos de Edgar Allan Poe, en la traducción de Cortázar, y pidieron a un escritor distinto que prologara brevemente cada cuento. Esto fue lo que escribí:

Lo peor que le puede pasar a un lector de Poe es serlo también de Henry James, que famosamente dijo: “el entusiasmo por Poe es la señal de un estado de reflexión decididamente primitivo”. Yo siempre me he visto dividido entre esas dos lealtades, y a menudo he querido desterrar a Poe el primitivo en beneficio de James el sofisticado, para luego entender que son también los primitivos —Poe, Melville, Twain— los que han sentado las bases de la mejor ficción contemporánea. A Poe, poeta mediocre, le debemos algunos ensayos magníficos, y se suele decir que le debemos también la invención de un género (el policial, que nace con “Los crímenes de la rue Morgue”). Pero para mí lo que hace que Poe sea Poe no son los razonamientos de Dupin: son los horrores sin fin que nos dejó en cuentos como “Ligeia”, “La caída de la casa Usher” y “Berenice”. “La verdad sobre el caso del señor Valdemar” pertenece a esta familia. Con este cuento, como con los otros, están hechas las pesadillas de nuestra niñez, que son las que de verdad duran.

El narrador del cuento no es distinto de otros narradores de Poe: estridente, grandilocuente, menos propenso al ensayismo que algunos pero más tendiente que otros a los signos de exclamación. Aparte de su entusiasmo por la hipnosis y de la P inicial de su nombre, no se identifica más que como testigo de unos hechos. No son, por supuesto, unos hechos banales: se trata de la muerte de un hombre y de los experimentos hipnóticos que se llevan a cabo —con su consentimiento— sobre el moribundo. Según el narrador, ha salido a la luz “una versión tan espuria como exagerada que se convirtió en fuente de muchas desagradables tergiversaciones”, y es por eso que ahora él se ve obligado a dar a conocer los hechos tal como sucedieron. Es un procedimiento al que Borges, por ejemplo, le tenía mucho cariño: casi todos los relatos de El informe de Brodie (que no es precisamente un libro à la Poe) están construidos de la misma forma. Pero sobre todo es un procedimiento que neutraliza, convirtiéndola en un caso clínico que se examina con objetividad, la realidad molesta de los cuentos de Poe: que todos esos horrores, en el fondo y literalmente, le ocurrieron a él.

A Poe le gustaba decir que sus cuentos salían de pesadillas diurnas, pero su idea romántica de la pesadilla también incluía la resaca alcohólica y el abuso del opio. Vivía con naturalidad en lo macabro: su matrimonio con una niña de trece años, que para colmo era su prima, y que para colmo del colmo sufría de una cierta deficiencia mental, no puede verse como un accidente. La descomposición de Valdemar, por esta lógica, sale de la vida de Poe con tanta naturalidad como sus historias de sadismo y necrofilia: es el primer escritor de cuentos góticos que se puedan llamar autobiográficos. Pero más allá de esos detalles, la historia del hombre que es mantenido vivo más allá de la muerte puede muy bien ser el primer cuento de zombies, así como “Los crímenes” es el primer cuento de detectives, y Poe puede entonces ser el fundador —también— de esa tradición. De Poe a Stephen King: ¿quién lo iba a decir?
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El niño que tenía adentro un esqueleto
Por: William Ospina
EL ESPECTADOR Opinión 24 Ene 2009 - 10:00 pm http://www.elespectador.com/columna111267-el-nino-tenia-adentro-un-esqueleto
EL ESPECTADOR, impreso, Opinión 25 Ene 2009

EN UNA ENTREVISTA PUBLICADA REcientemente, Ray Bradbury cuenta la historia de un niño que sentía pavor por los esqueletos, y un día descubrió con espanto que llevaba guardado uno en su interior. Es un hecho de su infancia que marcó su vida, pero es sin duda algo que nos ocurre a todos, y puede reconciliarnos con el mundo o enemistarnos para siempre con él.
Ese descubrimiento de un diseño mortal incluido en su cuerpo fue el hecho definitivo de la vida de Edgar Allan Poe, uno de los más poderosos e influyentes escritores de los tiempos modernos, de cuyo nacimiento acaban de cumplirse 200 años. Las parcas lo escogieron para ser el depósito de todas las pesadillas que nos había legado la tradición, y para ser al mismo tiempo la urna de la que salieron buena parte de los sueños de nuestra época. Se diría que no hay creador literario que no le deba algo, pues Poe no sólo fue el inventor del relato policial, y uno de los creadores del género de la ciencia ficción, sino el reinventor de la literatura de terror que fascina a los adolescentes, autor de grandes especulaciones científicas como Eureka, uno de los primeros en imaginar un viaje a la Luna, el inventor de una teoría de la musicalidad en la poesía que ha marcado hondamente la época, y uno de los forjadores del mito del poeta maldito, del dandy endemoniado, encadenado por las pesadillas, intoxicado por el alcohol y las drogas, que se mueve entre la más extraordinaria lucidez y la obnubilación total de las facultades.

Fueron discípulos suyos Baudelaire y Chesterton, Kafka y Borges, Paul Valery y Philip K. Dick. Pero nadie, ni Baudelaire, ni Verlaine, ni Marcel Proust ni Kafka nos ha dejado una imagen tan acabada del creador desdichado. Era un dandy como Baudelaire o Wilde, pero se le notaban los remiendos en la levita negra; padecía hambres y privaciones pero fulguraba con una luz casi infernal; lo devoraba la neurastenia, pero se batía contra el mundo como el capitán Ahab en la proa de un barco; era un mago de las palabras, un criminal y un santo. Y en el fondo Edgar Allan Poe no fue toda su vida más que un niño que no pudo soportar la certeza de que llevaba un esqueleto en su interior, que vio todos los males de la pobreza convertirse en fantasmas a su alrededor: la desaparición de su padre, la muerte de su madre, una joven actriz frágil y tísica que trabajó hasta la última noche para sostener a sus tres hijos, la vida como expósito en un hogar donde apenas se lo compadecía y se lo toleraba, y la convicción profunda de no tener derecho a ser feliz, que lo hacía arruinar todas sus oportunidades.

Cuervos, noches de invierno, criptas, crímenes, entierros prematuros, profanaciones, gatos negros, borrachos, pestes, naufragios, mecanismos de tortura, piras, lenguajes herméticos, casas endemoniadas, enfermedad, amadas espectrales, amores que roban lentamente la vida, magias de la soledad y de la extenuación, abruman la fachada de este edificio gótico que es la obra de Edgar Allan Poe, pero quien tenga la lucidez y la paciencia de penetrar más profundamente encontrará a un pensador desvelado por la desdicha arrojando una mirada clarividente y noble sobre los mayores abismos de la conducta; descubriendo los mecanismos de la culpa, los vértigos de la soledad, los laberintos del miedo, y los recursos ilimitados de la inteligencia para sobrevivir al horror y a la adversidad. Poe no es un mero inventor de monstruos sino un secreto descifrador de la lógica de las monstruosidades; de nadie como de él podrían decirse las palabras de Shakespeare: “Hay método en su locura”.

Ante todos los nubarrones de la mente atormentada, Poe alcanza a decirse, como el protagonista de El Cuervo: “Corazón, calma un instante y aclaremos el misterio”. Ante todas las filigranas de la crueldad y de la locura, vemos a un hombre que exprime su cerebro en argumentos, en la búsqueda de explicaciones. Poe es el hombre que, mientras desciende por las paredes del remolino de su propio naufragio, como en Un descenso al Maelstrom, no deja de observar los detalles del cuadro que tiene ante sus ojos, del torbellino que lo engulle y lo pierde, y descifra en los giros de la catástrofe la posibilidad de una salvación. A él lo arrastraba el Maelstrom de su mente huracanada, lo perdía su historia de abandonos, refugios destrozados y besos perdidos, lo aterraba la tibieza de cualquier felicidad posible, porque su carne padecía grandes maldiciones, pero desde la oscuridad de su celda, trabajando con su único recurso, que eran las palabras, salvó para el mundo el tesoro de una inteligencia prodigiosa y temeraria, que no parpadeaba a la hora de los peores eclipses. No habrá habido un hombre más solo en el mundo, no habrá habido un hombre más valiente.

Convirtió su desgracia en belleza, pero en una belleza típica de la modernidad, sombría, cruzada por relámpagos de crueldad, contradictoria, ebria de dudas, que lo tiene en cuenta todo pero que no pierde nunca el sentido moral: por extraviado que esté este náufrago, por confundido que vaya en los vértices de su perdición, no pierde nunca la noción de dónde está el cielo y dónde el infierno.

Pongamos una flor en la tumba de este niño que no pudo escapar al horror de sentir que de algún modo era ya un muerto que recordaba la vida, y digámosle gracias por las historias que nos regaló, por los monstruos que atrapó con sus palabras, para hacernos a todos, en este mundo tan lleno de sombras, un poco más lúcidos y un poco más valientes.*
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· *NoTiCas de
1.- “ … para hacernos a todos, en este mundo tan lleno de sombras (y de horror), un poco más lúcidos y un poco más valientes.”
Para muestra dos “cercanos” botones:
El rastro del horror
EL ESPECTADOR, Judicial 24 Ene 2009 - 10:00 pm http://www.elespectador.com/impreso/judicial/articuloimpreso111305-el-rastro-del-horror
Por: Carolina Gutiérrez Torres
La desaparición de jóvenes en presuntos combates con el Ejército no cesa. Estuvimos en Boyacá en la exhumación de dos bogotanos.
Portada (Primera página)
http://s3.amazonaws.com/elespectador/files/images/nov2008/7d99c3a3b3761af8da5bbeaca87cbbf3.jpg Foto: Gabriel Aponte - El Espectador . Los restos de Nolbeiro Muñoz Gutiérrez, de 23 años de edad, exhumados por la Fiscalía el pasado jueves en el municipio de Chivor, Boyacá. Primera página: http://s3.amazonaws.com/elespectador/files/dff236abcd34d8dcbbe70d9105567a4b.pdf
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2.- HUV, "cementerio" de muertos sin dueño
Por Jorge Enrique Rojas, reportero de El País.
EL PAÍS, Cali, Enero 24 , 2009 http://www.elpais.com.co/paisonline/calionline/notas/Enero242009/cali1.html
Foto: http://www.elpais.com.co/paisonline/fotos_notas/pies.jpg Procedimiento. Si un paciente por el que nadie responde fallece, el HUV debe esperar 20 días aguardando por un doliente. Pasado ese lapso ya puede enterrarlo. Los cuerpos abandonados, por ley, no pueden cremarse. Foto: Bernardo Peña / El País
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Actualizó: NTC … / gra . Enero 25, 2009 8:05AM








domingo, 18 de enero de 2009

Ekuóreo: un capítulo del minicuento en Colombia.

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Portal-blog complementario a NTC ...
Nos Topamos Con ... .http://ntcblog.blogspot.com/ ,
ntcgra@gmail.com Cali, Colombia.
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No. 1, 1980. Nombre-logo

No. 30, 1984. Nombre - logo
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Ekuóreo: un capítulo del minicuento en Colombia
Guillermo Bustamante Zamudio
Primera edición: Octubre 2008. Bogotá
15.7 x 24.0 x 1.7 cms. 254 páginas.
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Agradecemos la colaboración y aportes del Poeta José Zuleta para esta publicación.
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Carátula
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Contracarátula
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PRESENTACIÓN (Pags. 7 y 8 del libro)

SIENDO estudiantes de literatura, inventamos y sostuvimos una mini-revista de minicuentos: Ekuóreo. Diez años después, el maestro Edmundo Valadés habló de nuestro juego como una publicación especializada en recoger mini­cuentos. Quince años después, recibimos una llamada de la OEA, pues no podían publicar su número de la Revista interamericana de bibliografía *, dedicado al micro­rrelato, sin una reseña de nuestro trabajo ... Si hubiéramos sabido que Ekuóreo iba a ser famosa, la habríamos hecho más bonita.

En la tercera entrega de sus antologías de minicuento, Dos veces bueno 3, Raúl Brasca dice que Ekuóreo es «una mítica revista literaria colombiana, la primera en Latinoamérica dedicada exclusivamente a la minificción» (p.5). No estamos seguros si lo de "primera en Latinoamérica" sea una exageración, pues tal vez es la primera en el mundo (sería, entonces, una inageración**); y lo de "mítica" sí que es justo, pues con el auge del género y, en consecuencia, de los estudios sobre esa forma literaria, nuestra revista se volvió de obligatoria mención, pero por su forma de aparición, por su formato, porque siendo jóvenes no sabíamos que éramos precoces, no tenía registro ISSN; al principio ni siquiera tenía fecha. Por ser "literatura volante" - como diría Juancarlos Moyano en un artículo en el periódico El excelsior de México (se reproduce más adelante)- no ha anidado en las maneras tradicionales de reseñar las publicaciones periódicas, ni incluso en las maneras habituales de guardarlas en las bibliotecas. Aunque muchos ejemplares se perdieron, pues sólo hay una manera de arrugar papel.

Casi treinta años después, entonces, hacemos la historia de la primera época de la revista: se relata el proceso, se reseñan las fuentes de los textos y de las ilustraciones - en la medida de lo posible -, se reproducen todos los relatos publicados y facsímiles de todas las entregas, se revelan secretos y se hunde en el misterio cosas que parecían claras, se introduce un índice alfabético de los autores publicados y una bibliografía de minicuentos, sobre el minicuento y otros asuntos mencionados en el trabajo.
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* Para no sobrecargar el texto con referencias, todo libro citado se reseñará en la bibliografía .. en la medida de lo posible.
** Es un cambio de proporción que no aumenta el valor real (como la exageración), sino que lo disminuye.
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EKUÓREO: UNA HISTORIA POR RE-CONSTRUIR
(A PROPÓSITO DEL MINI-CUENTO EN COLOMBIA)
Por: GUILLERMO BUSTAMANTE Z.
UNIVERSIDAD PEDAGOGICA NACIONAL
http://www.pedagogica.edu.co:8080/w3/storage/folios/articulos/fol15_17arti.pdf
Allí un extenso texto preliminar y semilla del presente libro.
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La historia de Guillermo Bustamante Zamudio y Harold Kremer
Ekuóreo: el mito recobrado
El Liberal, Argentina.
http://www.elliberal.com.ar/secciones.php?nombre=home&file=ver&id_noticia=090118DE1
El Dr. Antonio Cruz ha gestionado para VICEVERSA la presente colaboración que nos pone ante un hito de la minificción: la aparición de una revista íntegramente dedicada a este género literario. Todo lo que aquí se entrega hoy a nuestros lectores cuenta con la debida autorización de los autores. Que lo disfruten, aunque sea breve.

En 1980, Guillermo Bustamante Zamudio y Harold Kremer, a la sazón unos jovenzuelos estudiantes de literatura en la Universidad de Cali, tuvieron la idea luminosa de crear una revista de minicuentos. No sólo idearon algo novísimo (hay que recordar que la minificción es un producto latinoamericano de los años 60, que se desarrolló propiamente a partir de los 70), sino que además con empeño, imaginación, inteligencia y tesón (y sin dinero) publicaron 30 números de Ekuóreo, posiblemente la primera revista dedicada íntegramente al minicuento.
Ekuóreo se convirtió en una revista mítica e inencontrable. Gracias a los dioses que protegen a los lectores, Bustamante y Kremer que con los años se han convertido en escritores importantes y analistas literarios de peso, ahora publican Ekuóreo: un capítulo del minicuento en Colombia, delicioso libro en el que narran la historia de la revista, transcriben su contenido e ilustran facsimilarmente cada uno de los números.
Si Ekuóreo fue una publicación ejemplar por su novedad y la calidad de los cuentos elegidos y por ser la primera en publicar textos de autores ahora conocidos o los textos desconocidos de autores famosos; este libro en el que cuentan su historia demuestra que los creadores de la revista no se les acabó el carburo. Con gracia, conocimientos y estupenda pluma, relatan la historia menuda de cada número, pero al hacerlo establecen también una teoría de la minificción, las diferencias entre sus distintas expresiones, la importancia del fragmento, del final, de las referencias intertextuales. Todo esto expresado de una manera rigurosa, precisa, fundamentada, iconoclasta y muy sabrosa de leer.
En suma, Bustamante y Kremer lo hicieron de nuevo: han fundado una revista magnífica, escrito cuentos maravillosos, desarrollado análisis impecables y ahora escriben un libro fenomenal que es, simultáneamente, edición facsimilar, teoría e historia literaria, nido de informaciones poco conocidas, placer de la lectura y la demostración de que la ausencia de solemnidad es una de las características de la buena literatura.

¿Por qué Ekuóreo?
En esta época en que la minificción se ha transformado en una de las formas más difundidas de lectura y en que la velocidad de la vida cotidiana nos impone una forma distinta de leer y hasta de vivir, se ha discutido mucho acerca de estos textos brevísimos.
Para aquellos que adscribimos a esta particular manera de escribir o de leer, el haber descubierto que, hace ya casi tres décadas, cuando la difusión de este tipo de textos era incipiente, dos jóvenes y emprendedores estudiantes colombianos se animaron a editar una revista dedicada con exclusividad a los minitextos fue una agradable sorpresa.
Conocí a Guillermo Bustamante Zamudio, uno de sus creadores y pude descubrir no solamente el talento sino la aplicación y la disciplina que a muchos escritores nos falta. No caben dudas que en la historia de la microficción, Ekuóreo es un jalón insoslayable. La selección de autores, la frescura de los textos elegidos y el esfuerzo de poder hacer realidad la publicación, bien merecen el reconocimiento que han logrado en los ámbitos académicos de todo el mundo. Los textos que incluimos en esta selección (ver Microrrelatos ) han sido cedidos de manera generosa por Guillermo Bustamante Zamudio para la publicación exclusiva en EL LIBERAL. Cada cuento lleva la firma de su autor tal como figuran en la revista en su versión original.
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* Violeta Rojo , http://www.ll.usb.ve/pdf/vrojo.pdf , vrojo@usb.ve, es Licenciada en Letras, Universidad Central de Venezuela. Magíster en Literatura Latinoamericana, Universidad Simón Bolívar. Doctora en Letras, Universidad Simón Bolívar. Líneas de investigación: Literatura biográfica y autorreferencial. Discurso histórico relacionado con género en el siglo XIX. Teoría del minicuento. (NoTica de NTC ... de ella: Breve manual para reconocer minicuentos - Resultado de la Búsqueda de libros de Google ,
http://books.google.com/books?id=MtNt0iVHNRYC&dq=%22Violeta+Rojo%22&printsec=frontcover&source=bl&ots=2iuAznMjpd&sig=6y_hUW-PLPzpfsGuVVc_7y6C1eg&hl=es&ei=bMWRSeD2CIOftweEhsnfCw&sa=X&oi=book_result&resnum=3&ct=result#PPA13,M1 . Allí 48 paginas del libro y detalles)
Algo más de la autora: http://www.fl.ulaval.ca/cuentos/rojo1.htm MINICUENTOS Y TEXTOS BREVES EN LA LITERATURA VENEZOLANA DEL SIGLO XX.
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LOS AUTORES

Solapa de contracarátula. Biografías de los autores
(Click sobre las imágenes para ampliarlas. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)

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TEXTOS DE LA SOLAPA
LOS AUTORES
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Guillermo Bustamante Zamudio

Es profesor de la Universidad Pedagógica Nacional . Nació en 1958 en Cali, Colombia. Es Licenciado en Literatura e Idiomas de la Universidad Santiago de Cali y Magíster en Lingüística y Español de la Universidad del Valle. Fue cofundador y codirector de las revistas de minicuentos Ekuóreo (Cali) y A la topa tolondra (Tunja). Ha sido también coautor (con Harold Kremer) de la Antología del cuento corto colombiano (Univalle, 1994; Universidad Pedagógica Nacional, 2004), de la Segunda antología del cuento corto colombiano y de Los minicuentos de Ekuóreo (2003). Ganador del Premio Jorge Isaacs 2002 (Cali), con su libro de minicuentos Convicciones y otras debilidades mentales. Ganador (Premio compartido) del Concurso nacional de cuento de la Universidad Industrial de Santander, 2007, con el libro Roles. Autor del libro de minicuentos Oficios de Noé (Común Presencia, 2005). Antologado en El placer de la brevedad. Seis escritores de minificción y un dinosaurio sentado (Tunja: Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia, 2005). Tiene inédito: Disposiciones y virtudes (minicuentos impíos).
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Algo más sobre el autor:
* Entrevista a Guillermo Bustamante Zamudio. El reino de la brevedad. Por Marcos Fabián Herrera : http://confabulacion41-60.blogspot.com/2001/01/guillermo-bustamante-zamudio-entrevista.html
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Harold Kremer

Nació en Buga (Valle), 1955. Licenciado en Literatura e Idiomas de la Universidad Santiago de Cali y magíster en Literatura colombiana y latinoamericana de la Universidad del Valle. Cofundador y codirector de la revista Ekuóreo. En 1985 publicó La noche más larga, ganador del Premio Nacional de Libro de Cuentos de la Universidad de Medellín. En 1989 apareció su libro de cuentos Rumor de mar. Ha sido ganador de varios concursos en Colombia.
Ha publicado algunas antologías, entre ellas la Selección del cuento colombiano (Cali, 1981); Antología del cuento vallecaucano (Cali, 1992); Antología del cuento corto colombiano ( 1 ), (Coautor, Cali, 1994); Los minicuentos de Ekuóreo (Coautor. Cali, 2003); Colección de Cuentos Colombianos (Cali, 2002); “Una botella de ron pa´l flaco” ( 1 )(Cali, 2005) y "El cinturón de fuego y otras crónicas caleñas" (Cali, Oct. 2008), ambos con textos de los estudiantes del Taller de crónica que dirige en la universidad Icesi; Segunda antología del cuento corto colombiano (2007); Sueños derribados. Crónicas de salud pública (2008, Cali). Ha sido incluido en varias antologías en Colombia y en el extranjero.
En 2004 publicó el libro de cuentos El enano más fuerte del mundo y el libro de minicuentos El combate. En 2005 publicó el libro de cuentos El prisionero de papá.
Es fundador de la Red Nacional de Talleres, Renata, de creación literaria del Ministerio de Cultura de Colombia.
(Fotografía superior: MIC de NTC ..., Medellín Oct. 2008. https://picasaweb.google.com/ntcgra/OdradekElCuentoCicloSobreElCuento5#5254800997672284514 , el album:https://picasaweb.google.com/ntcgra/OdradekElCuentoCicloSobreElCuento5# . Inferior del libro Antología del cuento vallecaucano, 1992)
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Algo más sobre el autor:
* El don de la linterna: la cuentística de Harold Kremer 1
El don de la linterna: la cuentística de Harold Kremer. Por Alejandro José López Cáceres. http://poligramas.univalle.edu.co/24b/don.pdf
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EKUÓREO No. 1 (1980) y No. 30 (1984), Primera etapa.
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Número 1.
(Click sobre las imágenes para ampliarlas. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)
Página 1.
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Página 2.
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Número 30
(Click sobre las imágenes para ampliarlas. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí)
Página 1.
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Página 2.
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Actualizó: NTC … / gra . Febrero 9, 2009 . 10:17 PM

sábado, 17 de enero de 2009

CUENTOS INOLVIDABLES según Julio Cortázar

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“CUENTOS INOLVIDABLES SEGÚN JULIO CORTÁZAR”
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"Muchas veces me he preguntado cuál es la virtud de ciertos cuentos inolvidables. En el momento los leímos junto con muchos otros, que incluso podían ser de los mismos autores. Y he aquí que los años han pasado, y hemos vivido y olvidado tanto. Pero esos pequeños, insignificantes cuentos, esos granos de arena en el inmenso mar de la literatura, siguen ahí, latiendo en nosotros. ¿No es verdad que cada uno tiene su colección de cuentos? Yo tengo la mía, y podría dar algunos nombres. Tengo William Wilson de Edgar A. Poe; tengo Bola de sebo de Guy de Maupassant. Los pequeños planetas giran y giran: ahí está Un recuerdo de Navidad de Truman Capote; Tlön, Uqbar, Orbis Tertius de Jorge Luis Borges; Un sueño realizado de Juan Carlos Onetti; La muerte de Iván Ilich, de Tolstoi; Cincuenta de los grandes, de Hemingway; Los soñadores, de Izak Dinesen, y así podría seguir y seguir... Ya habrán advertido ustedes que no todos esos cuentos son obligatoriamente de antología. ¿Por qué perduran en la memoria? Piensen en los cuentos que no han podido olvidar y verán que todos ellos tienen la misma característica: son aglutinantes de una realidad infinitamente más basta que la de su mera anécdota, y por eso han influido en nosotros con una fuerza que no haría sospechar la modestia de su contenido aparente, la brevedad de su texto. Y ese hombre que en un determinado momento elige un tema y hace con él un cuento será un gran cuentista si su elección contiene a veces sin que él lo sepa conscientemente esa fabulosa apertura de lo pequeño hacia lo grande, de lo individual y circunscrito a la esencia misma de la condición humana. Todo cuento perdurable es como la semilla donde está durmiendo el árbol gigantesco. Ese árbol crecerá en nosotros, dará su sombra en nuestra memoria. ... ¨
J. C.
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“CUENTOS INOLVIDABLES
SEGUN
JULIO CORTAZAR”
Alfaguara. 1ª. Ed. En Colombia, Mayo 2007


Mientras buscaba imágenes de librerías europeas, me topé con este busto de Julio Cortázar en su ciudad natal, Bruselas. http://www.ciberescrituras.com/2008/01/26/julio-cortazar-en-bruselas/
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EL LIBRO
(Click sobre cada imagen para ampliarla y hacerla legible. Click en "Atrás" en la barra para regresar al aquí).
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PRÓLOGO
Por Carles Álvarez Garriga

Del libro: “CUENTOS INOLVIDABLES SEGUN JULIO CORTAZAR”* (Alfaguara. 1ª. Ed. En Colombia, mayo 2007)

El gusto y el juicio las dos armas
de la crítica cambian con los años y
aun con las horas: aborrecemos en la
noche lo que amamos por la mañana.
OCTAVIO PAZ, La casa de La presencia
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Es plausible suponer que si Julio Cortázar decidió no cerrar la lista de cuentos inolvidables que enunció en su conferencia "Algunos aspectos del cuento" ("y así podría seguir y seguir..."), fue porque sabía que las listas entrañan provisionalidad, y un lector abierto a las novedades en casi todos los géneros no iba a atarse al compromiso de una nómina excluyente.
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En torno a finales de la década de 1960, Cortázar dejó de ser el autor secreto que se había ido de Buenos Aires tras publicar un volumen de relatos que apenas leyeron cuatro afines al Surrealismo, ese desconocido del gran público que pudo encerrarse a escribir su más célebre novela en el primer piso de una casa de París que había sido una caballeriza, al fondo de un patio arbolado que aún visita un pájaro migratorio, un día al año y todos los años. Desde que la fama lo alcanzó está por ver si, como ha indicado Piglia, ése no fue su gran drama, su parecer era requerido en todos los debates y uno de sus ensayos podía impulsar un libro tan difícil como Paradiso. También, y he ahí el aspecto negativo, lo interrogaban día y noche sobre una u otra quisicosa ideológica, a tal punto que él mismo llegó a bromear diciendo que, de ir al cielo cuando muriera, estaba seguro de encontrar a San Pedro esperándolo en la puerta con esas mismas preguntas.
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Tanta popularidad tuvo como consecuencia inmediata que títulos de sus obras fueran usados en rótulos comerciales (galerías de arte llamadas Rayuela; clubes de jazz, El perseguidor), mientras nombres de sus personajes servían para bautizar mascotas o incluso personas. El éxito propició asimismo la cantidad de entrevistas concedidas, sea por responsabilidad política sea por voluntad docente, gracias a las cuales sabemos su opinión sobre casi cualquier asunto; material que, sumado a la correspondencia editada (ya la todavía inédita que pronto ha de publicarse), ofrece un perfil intelectual bastante preciso.
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Así las cosas, si no se pretende un volumen que llene por sí solo todo el estante, hay que tratar de conciliar en una única lista los muy diversos cuentos que calificó de "inolvidables" en épocas sucesivas. La base para la elección la forman, desde luego, los famosos ensayosconferencia
''Algunos aspectos del cuento", "Del cuento breve y sus alrededores" **, "Notas sobre lo gótico en el Río de la Plata" y "El estado actual de la narrativa en Hispanoamérica".
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Para empezar, de entre los cuentos citados en los textos anteriores es razonable excluir "Los caballos de Abdera", de Lugones, y "La pata de mono", de W W Jacobs, porque ya estaban en la antología de la literatura fantástica de Borges, Bioy y Silvina Ocampo. También puede excluirse "La casa de azúcar", de esta última, puesto que en una carta a Jean Andreu (uno de sus críticos más sagaces) Cortázar confesaba haberlo olvidado.

En cuanto a Borges, cualquier lector como cualquier hijo de vecino ... , como cualquier hijo de vecino que haya leído a Borges, se entiende da por hecho que Cortázar tenía varios memorables borgeanos. En ''Algunos aspectos del cuento" menciona "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius"; en "Del cuento breve y sus alrededores", "Las ruinas circulares"; en "El estado actual de la narrativa en Hispanoamérica", "La biblioteca de Babel" y "El milagro secreto"; hablando con González Bermejo se acuerda de "El jardín desenderos que se bifurcan"; en otra entrevista habla de "La muerte y la brújula"; en otra más, de "La casa de Asterión". Por la fecha en que lo leyó y por su significación induda­ble, elegimos "Tlon, Uqbar, Orbis Tertius", representativo de esa temprana lección de rigor y concisión estilística que Cortázar decía deberle.
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De Edgar Allan Poe, cuyo descubrimiento en la infancia fue "la gran sacudida", ¿qué relato elegir? En ''Algunos aspectos del cuento" menciona "William Wilson" y "El corazón delator"; en "Del cuento breve y sus alrededores", "El barril de amontillado"; en "Notas sobre lo gótico en el Río de la Plata', "La caída de la casa Usher", "Ligeia' y "El gato negro"; en otras partes se refiere a "El pozo y el péndulo" o a "Berenice". Por su tema, puesto que como ha escrito Jaime Alazraki (otro de sus mejores críticos) casi toda la narrativa de Cortázar toca directa o indirectamente el tema del doble, elegimos "William Wilson".

Surge entonces un primer problema: ¿cómo mostrar que era un lector de gustos tan diversos que, aun inmune a las historias de ciencia-ficción, admitía como "relato admirable" "El color que cayó del cielo", de H. P. Lovecraft?, ¿cómo mostrar la variedad cronológica y geográfica de sus preferencias? Es cierto que sentía predilección por los cuentistas de habla inglesa. ("Voy a tener que resignarme a convenir en que los cuentos breves son patrimonio de los sajones. Después de Faulkner, Hemingway, Bates, Chesterton y la joven escuela yanki, no queda nada que hacer", escribía en una carta de 1939.) Dado que tenemos ya a Poe, para atenuar el predominio estadounidense habrá que renunciar a Hemingway, de quien prefería "Cincuenta de los grandes" y "Los asesinos", puesto que hemos sido incapaces de suprimir "Un recuerdo navideño", de Truman Capote -un cuento de infancia como muchos de los mejores de Cortázar-, y dado que tampoco hemos podido descartar la fantástica sorpresa final de "El puente sobre el río del Búho", de Ambrose Bierce.

Para equilibrar, conviene incluir también un relato clásico, uno de esos largos textos del siglo XIX que los puristas no llaman cuento sino nouvelle ya los que Cortázar dedicaba relecturas y estudio. Se acordaba siempre de Guy de Maupassant. Hablaba de "Bola de sebo" y en una de sus primerísimas narraciones ("Distante espejo") ya había jugado con el argumento de "El Hoda". Ambos textos son muy conocidos así que recogeremos otros de una estética similar citados en ''Algunos aspectos del cuento": "La lección del maestro", de Henry James, y "La muerte de Iván Ilich", de León Tolstoi, cuya trama recuerda -entre líneas, y he aquí un bonito tema de análisis- a la de otro de los elegidos: "Un sueño realizado", de Juan Carlos Onetti.

Felisberto Hernández fue asimismo una de sus mayores reivindicaciones: "'La casa inundada' o 'Las hortensias' o 'Nadie encendía las lámparas' son textos que ya quisiera haber escrito yo", dijo en una entrevista. Escogemos "La casa inundada" porque en el prólogo a un libro de cuentos de Cristina Peri Rossi anotó que el día en que se logre la recopilación definitiva del cuento fantástico "se verá que muchos de los que pueblan para siempre la memoria medrosa de la especie se cumplen en torno a una casa".
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Para terminar, y para no olvidar que fue un lector muy atento de escritoras, elegimos "Conejos blancos", de Leonora Carrington ("Me acuerdo de un cuento estupendo, 'Lapins Blancs', et vous savez que je suis quelque peu l'amateur de lapins", escribía de joven a un amigo), y "Éxtasis", de Katherine Mansfield, de quien dijo en una de sus últimas entrevistas: "Escribió relatos admirables. No responden a mi noción de cuento pero me gustan mucho; simplemente yo no los hubiera escrito así".

Imaginar cómo los hubiera escrito es un ejercicio de nostalgia; nostalgia por el gran escritor y nostalgia por el gran lector. También lo es pensar en un hecho que ha contado Aurora Bernárdez, su viuda y heredera: tocado ya de muerte, decidió que el último sitio que quería volver a visitar era un edificio donde había sido muy feliz más de treinta años atrás. Un amigo los llevó en coche. Cortázar no pudo subir las escaleras. Ella sí. "Julio -le dijo después-, todo está igual." El lugar, que aún conserva aquellas sillas en las que el joven escritor pasó algunos de los momentos más dichosos de su vida leyendo acaso los inolvidables cuentos que siguen, es la vieja Biblioteca del Arsenal, de París.
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Constituyen la selección:
"El puente sobre el río Buho" Ambrose Bierce.
Tlön, Uqbar, Orbis Tertius" Jorge Luis Borges.
"Un recuerdo navideño" Truman Capote.
"Conejos blancos" Leonora Carrington.
"La casa inundada" Felisberto Hernández.
"Éxtasis" Katherine Mansfield.
"Un sueño realizado" Juan Carlos Onetti.
"William Wilson" Edgar Allan Poe.
"La muerte de Iván Ilich" León Tolstoi.
“La lección del maestro” Henry James
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Cortazar, pequeñas obras hechas de inmortalidad
Publicado el 29/Marzo/2008 00:00
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