sábado, 14 de octubre de 2017

Carta póstuma de Elmo Valencia. Socorrito de mi vida y de mi muerte. Por Jotamario Arbeláez. Octubre 13, 2017

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Bogotá, octubre 13, 2017

Carta póstuma de Elmo Valencia

Por Jotamario Arbeláez


Socorrito de mi vida y de mi muerte

Desde mi nuevo inquilinato, en esta ocasión perpetuo y sin necesidad de codeudores
te escribo con el lápiz afilado del pensamiento perdurable
para expresarte mi gratitud por todas las atenciones que tuviste para conmigo en las preparaciones de mi bel morir, así fuera sin un centavo,
como lo viniste haciendo a través de los años desde que eras mi niña vecina,
y presentarte infinitas disculpas por mis berrinches de empavorecido vejete
vecino de las regiones del éter
Estas manifestaciones agradecidas de mi espíritu pacificado
—después de pasar de la sucursal del cielo a la principal—,  
hazlas extensivas a aquellos que tan cerca estuvieron de mi tránsito por la vida y de mi despedida de las callejuelas del mundo,
como fueron, por mencionar unos pocos de los últimos días,
los doctos Armando Barona Mesa, Adolfo Vera, Joaquín García, Gabriel Ruiz, Óscar Olarte, Toño Arbeláez, Ángela Rosa, Betsimar, Marcela
y mi última casera Martica, que con tanta garra me cocinó los postreros fríjoles.
Y dales saludes a los seres afines alejados de mi vida, pues a pesar de mis potentes gafas nunca pude ver por ellos ni por mí mismo, dado que en la sociedad de la cultura y el espectáculo nunca me fueron retribuidas mis prosas y mis canciones,
Patty Zeppelin y nuestra hija Penélope, Maritza y nuestra hija Casandra, Lineth Afrodita con quien me casé de smoking en la Porciúncula y Dédalus, nuestro hijo.
Diles que morí sin un chimbo pero que en mi cuenta de ahorros quedaron unos pocos millones que logré salvar del crac económico de Ecopetrol.   
Amílcar U me dijo un día que cuando muriera me escribiría un epitafio que develara que Elmo Valencia había sido un millonario excéntrico, cuya excentricidad consistía en no gastar.
Pero fue Amílcar el que hace 32 años se ahogó en una piscina y fui yo el que le escribió el epitafio: “El nadaísta que no nadó”.
Diles a los del Ancianato de San Miguel que me fue un honor estirar la pata en la casa del arcángel que me tocó la trompeta anunciándome el fin del mundo y que de allí en adelante iba a tener el cielo por cárcel.  
Y que gracias por crear y bautizar con mi nombre la biblioteca de libros viejos cuya dirección por motivo de viaje no tuve la oportunidad de asumir.
Estuve acompañando a mi fiel Jotamario por las calles de los países nórdicos de Europa donde llegamos en diferentes vuelos el 25 de Septiembre,
esa fecha que nunca dejamos de conmemorar con ruidosos recitales eróticos e instalaciones eléctricas y conferencias pánicas por 40 años,
desde que el Profeta Gonzaloarango se dio de cabezas contra el bólido que venía de la nada.
Fuimos a celebrar por anticipado del 60 años del movimiento de vanguardia vivo más antiguo del mundo, Tirofijo de la literatura,
y mi desaparición prematura a los 91 años que me tiene compartiendo suite celestial con esos otros compinches históricos de mi misma edad
como fueron el comandante Fidel Castro, el jugador y técnico Alfredo Di Stefano, los músico Miles Davis y Chuck Berry, la diva del celuloide Marilyn Monroe
y el nuevo que nos cayó la semana pasada, Hugh Heffner, con toda su colección de Playboy.
De modo que ya tengo con quien hablar de mis temas favoritos: de política, de fútbol, de jazz, de cinematografía y pornografía.   
Estamos esperando a la reina Isabel II, para juzgarla por los desafueros de la reina Victoria.
A Jota lo invitó una reencarnación poética de María de las Estrellas, Elizabeth Torres, residenciada en Dinamarca, a nombre del Festival Internacional de Literatura, 
y yo que nunca me le despegaba me fui con él por los recintos culturales de Copenhague pero también de Malmo, Helsinki y Berlín,
acompañados por Miller, pues al poeta sus maestros espirituales le tienen prohibido viajar sin fotógrafo o camarógrafo.
 A los sentidos homenajes que me rindieron en Copenhague asistió mi hija mayor Penélope, que vive en Suecia;
al de Malmo asistió mi prometido editor de Culo de botella, Víctor Rojas, quien leyó traducido al sueco por Anette Höglun mi Concierto de rock en el Vaticano,
 y anunció que el libro aparecería en noviembre como el arzobispo de Rojas Herazo;
en Helsinki consistió en la lectura de Jotamario acompañado de poetisas hermosas, Elizabeth, Aino Huusko, Lalobarrubia y Roxana Crisologo
y en Berlín, a la hora del acto, el huracán Xavier paralizó el tráfico, se llevó árboles y paraguas, quebró vidrios, sacudió los restos del muro de la infamia,
y los poetas y asistentes se tuvieron que declarar en sesión permanente de alcoholes en la librería La Escalera, del colombiano germanófilo Germán Restrepo, hasta que se retirara el fenómeno.
En cada acto, Jota, que no da puntada sin dedal como le enseñó su papá,
 aprovechó para refrescar la noticia de que la paz de Colombia se había logrado gracias a un nadaísta
y que se esperaba que éste fuera el próximo presidente de Colombia.
Nunca supe si los aplausos iban dirigidos al poeta invitado, al Nadaísmo, a Elmo Valencia o a De la Calle.   
Te dejo, porque nos están citando a una sesión mediúmnica para poder comunicarnos con ustedes los mortales. Voy a hacerlo a través de Jota.
Te beso
Elmo, el mito del nadaísmo
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De: SOCORRITO

Fecha: 14 de octubre de 2017, 9:02

Asunto: Re: Carta póstuma de Elmo Valencia. "Socorrito de mi vida y de mi muerte". A través de Jotamario Arbeláez. Bogotá, octubre 13, 2017
Para: NTC ... , Jotamario Arbeláez y Armando Barona Mesa 
  
 Buenos y felices dias, jajajajajaja que belleza, ay no!  Abrir este correo hoy sábado ha hecho mi dia. Me ha hecho llorar y reír. Ya hizo un mes que se nos fue el poeta el pasado jueves y como lo extraño. No es para menos. 50 años de constante en mi vida, no se borraran jamas.  

Este diciembre no se como voy a manejar la idea de que no lo veré más al menos físicamente (pues con la promesa del encuentro mediumminico me quedo esperanzadaHugging face y les cuento que no se como pero me han estado entrando llamadas desde su celular. Alguien queriendome hacer una broma no se si de buen o mal gusto tiene el teléfono del poeta, el cual anda perdido, pues los del ancianato dicen habérselo entregado a Luz Karime, su prima y ella dice no haberlo recibido, Mi esposo me dice pues borralo del celular, pero eso ni de vainas).  En fin,  ya estaba muy acostumbrada a que por los últimos 5 años, o sea desde que llegamos del exterior a establecernos de nuevo en Cali lo veíamos cada diciembre porque el tenía la costumbre de  llegar a pasar la feria, fin de año y su cumpleaños con su gente de Cali.  Amen de otros viajes ocasionales que realizaba a Cali, cuando sentía ese deseo de pasear por las calles de Cali y tertuliar con sus amigos poetas y asistir a las tertulias del doctor Vera. Que tristeza me da su ausencia! 

Bello Jotica gracias por ser el emisario del poeta El-mito, quien tuvo la delicadeza de comunicarse contigo desde ese cielo nadaísta donde se encontrara disfrutando. 

Los amo caballeros por siempre jamás, Socorro  
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miércoles, 13 de septiembre de 2017

Defensores de oficio de la vida. Jotamario Arbeláez. Contratiempo. Septiembre 12, 2017

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VIENE y COMPLEMENTO de:




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Contratiempo *

Defensores
de oficio
de la vida

Jotamario Arbeláez

“Estaba yo sentado sobre un par de ladrillos debajo del totumo, en el patio de atrás de la casa de las agujas, un mediodía del verano polvoriento de 1958, en el barrio Obrero, mientras todos se habían ido a pasear a Pance,
escuchando de un transistor el Mambo No. 8 de Pérez Prado y fumando con parsimonia un cigarrillo turco regalo de mi proveedor de lociones,
cuando vi sobre el muro encalado una humedad que se fue perfilando como la deseadísima virgen que era mi novia,
con una mano levantada señalando al cielo, su lunar en el pómulo, sus ojos de un azul infinito, que debían contrastar con mis ojos rojos,
y sus labios de grana que comenzaron a moverse al compás de sus palabras aladas.
        
—Quiero decirte, Jotamario —me dijo—, algo que deberás tener guardado en tu corazón por lo menos por 50 años,
puesto que es un don que se te ha concedido en virtud de tu compasión por la siempre doliente criatura humana.
Has echado sobre tus hombros la responsabilidad por el sufrimiento de tus vecinos, seres humanos tan pobres que ni siquiera aceptan que tienen alma,
e incluso has llegado a pensar en tomar las armas en busca de redimirlos.
No lo hagas, porque te matarán, o peor aún, matarás,
y no habrás hecho nada en la vida si terminas antes de tiempo asesino o asesinado.
Hay una solución más efectiva que la bala, ponme atención, y es la poesía.
Asume la poesía como antes se asumía la oración, como santo conjuro contra los males del mundo.
Dispondrás de la fuerza del Verbo que en breve te inculcarán seres escogidos que vibran como tú con la pasión justiciera.
Se presentarán como antisociales con sus denuncias al orden y sus prédicas apostáticas, que será la manera paradójica de impartir justicia y verdad.
Y tú los seguirás, Jotamario, y así se les vaya un siglo en su lucha, triunfarán ante el tribunal de la vida,
porque sólo por la palabra al rojo se restablecerá el equilibrio perdido que ha hecho la miseria de tantos seres.

—Pero Virgen santa —atiné—, si eres el objeto de mi puro deseo y te me presentas como un venerable oráculo,
¿deberé desistir también del amor para adherirme a esta causa de salvación?
¿Y deberé abdicar de mis pasos de baile, que me han llevado tan lejos en la satisfacción de mi terca lujuria?
¿Y deberé volver a abrirle la puerta al santo de los santos que he mandado a la quinta porra?     
         —Tú verás, Jotamario, me dijo, y comprenderás cuando veas.
         A partir de ese momento, la humedad comenzó a secarse en el paredón, mientras se me aguaban los ojos,
pues sabía que no volvería a ver a esa niña que era lo único material que yo reclamaba del mundo, convertida para mi pasmo en vehículo de lo inefable.

Esa misma semana de hace 60 años supe que llegaba a Cali el profeta Gonzalo Arango, y que hablaría en La Tertulia,
y que convocaba a la juventud a hacer parte de su aventura, del evangelio de la nueva oscuridad que venía predicando con una vela.
Clamaba que era la hora de los poetas que, armados de la sola vehemencia del Verbo, harían trizas del poder y sus privilegios. ¿Qué seríamos? Y me contestó de inmediato: “Defensores de oficio de la vida”.
Huelga decir que me incliné ante el “enviado”, quien me consagró como “monje” de su cofradía.
De la cual hacen parte —o hicieron, porque algunos se retiraron a otros planos del sistema respiratorio—
Jaime Jaramillo Escobar, Amílcar Osorio, Eduardo Escobar, Elmo Valencia, Alberto Escobar, Armando Romero, Jan Arb, Pedro Alcántara, Humberto Navarro, Dukardo H, Álvaro Barrios, Pablus Gallinazo, Eduardo Zalamea, Álvaro Medina, Patricia Ariza, Consuelo Salgado, Dina Merlini, y así hasta redondear los 51.”
         Me salta este texto, escrito hace 10 años, de una carpeta de las 50 cajas de los Sagrados Archivos, y decido publicarlo en ocasión de la visita del Papa J. Mario Bergoglio,
 del aniversario de la muerte de Gonzalo el profeta y Jesús mi padre el próximo 25 de septiembre,
de que Elmo Valencia, nuestro amado Monje Loco, está cuadrando caja en el ancianato caleño
y de que el próximo presidente de Colombia será un nadaísta, como reza la profecía.
Agnus Dei qui tollis peccata mundi, dona nobis pacem.  
Elmo Valencia y Jotamario (Foto de Juan Domingo Guzmán)

P-D.  Una vez le puse el punto suspensivo final a esta columna, a la 1 a.m. de antenoche, Elmo Valencia en el ancianato de San Miguel terminó de cuadrar caja, con un déficit que sólo subsanará si desde la otra vida obra el milagro de que se publiquen y se disparen sus dos legendarias novelas Islanada y El cielo de Paris. Así sea.

NTC ... ENLACES: 


Elmo Valencia en la Feria del Libro 2008

Alberto Esquivel, Elmo Valencia, Gabriel Ruiz (de NTC), Hernando Urriago y Laureano Alba 
en la 21 Feria Internacional del Libro de Bogotá. 28 abril 2008. 
Foto: Por y Archivo María Isabel Casas
Publicada en: 
Un encuentro con Elmo Valencia, el “monje loco” del Nadaismo
Un episodio que retrata de cuerpo entero a uno de los personajes más sorprendentes de este movimiento de poetas rebeldes que sacudió la vida cultural de años 60 en Colombia
Por: Víctor Rojas | Suecia, Septiembre 10, 2014, Las 2Orillas

Por: Victor Rojas , tector@hotmail.com , Desde Suecia
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