domingo, 28 de abril de 2013

Fernando Vallejo: Hablar en nombre propio. Luz Mary Giraldo y Néstor Salamanca-León, Editores. Coedición Universidad Javeriana, Universidad Nacional, de la Colección autores nacionales.

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Fernando Vallejo: 
Hablar en nombre propio  

Luz Mary Giraldo
Néstor Salamanca-León
Editores

Coedición Universidad Javeriana, Universidad Nacional,
de la Colección autores nacionales.

Está en la 26 Feria del Libro de Bogotá (FILBo) .
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“Se trata de artículos escritos por veintidos  autores que conocen la obra de Fernando Vallejo. Muchos de ellos son lectores o investigadores de diversas nacionalidades y universidades  (Bélgica, España, Estados Unidos,  México, Francia, Argentina, Rumania, Colombia...). Son lecturas que van de semblanzas a análisis de la obra en general o a novelas en particular, a las biografías realizadas por Vallejo, a su conocimiento de la gramática, a sus relaciones con el cine y la adaptación de su más divulgada novela al cine, sus relaciones con autores de otras latitudes y con una escasa la tradición contestataria nacional.” 

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NTC ... ENLACES:

'Yo resolví hablar en nombre propio porque no me puedo meter en las mentes ajenas, al no haberse inventado todavía el lector de pensamientos'
Fernando Vallejo

ENTREVISTA: FERNANDO VALLEJO | LITERATURA E INFIERNO
'De lo único que me considero artista es de la supervivencia'
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Otro libro de UN. Colección Valoración múltiple
http://www.bdigital.unal.edu.co/1527/ Allí, entre otros, enlace al libro completo.

R.H. Moreno-Durán: fantasía y verdad. Valoración múltiple

Giraldo, Luz Mary and Espinosa, Germán and García Ponce, Juan and Restrepo Forero, Gabriel Adolfo and Jaramillo Zuluaga, Jaime Eduardo and Palacios, Marco and Gutiérrez Girardot, Rafael and Raymond L., Williams and Balza, José and Torres Duque, Óscar and Fajardo, Diógenes and Carandell, José Maríaand Cohen, Marcelo and Olaciregui, Julio and Goloboff, Gerardo Mario and Camozzi , Rolando and Suñén, Luis and Saladrigas, Robert and Sánchez, Franciscoand Munné, Antoni and Valencia Goelken, Hernando and Gladieu, Marie Madeleine and Cruz Kronfly, Fernando and Chaparro Valderrama, Hugo and Marco, Joaquín and Goytisolo, Juan and Espinasa, José María and Vásquez, Juan Gabriel and Pineda Botero, Álvaro and Lara Zabala, Hernán and Beltrán, Rosa andJaramillo Agudelo, Darío and Jiménez Eman, Gabriel and Mejía Duque, Jaime and Marquéz Rodríguez , Alexis and Balza, José and Corral, Wilfrido H. andBibliowicz, Azriel and Reyes, Carlos José and Villoro, Juan (2005) R.H. Moreno-Durán: fantasía y verdad. Valoración múltiple. Universidad Nacional de Colombia. Unibiblos, Bogotá. ISBN 9587015347 ( 2005)

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22 de agosto de 2009


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domingo, 21 de abril de 2013

Una suma literata Por: Julio César Londoño. El Espectador 19 y 20 Abril, 2013. Günter Blöcker

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ACTUALIZACIÓN A AGOSTO 11, 2013
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Günter Blöcker  ( 1 )
Líneas y perfiles  de la  literatura moderna
 EDICIONES GUADARRAMA, MADRID. 1969. 
Traductor: THILO ULLMAN
11.0 x 18.0 x 2.0 cms. Páginas: 350.
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Fuente: Biblioteca de Julio César Londoño 
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EDICIÓN DIGITAL, en la red: 

Para cómoda lectura, en ambos formatos se puede ampliar el texto. 


Formato Calameó (pdf, libro)

http://es.calameo.com/read/000948328443cb15c54f5

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Formato Google Drive (pdf): 


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Con carácter didáctico, escaneo y publica: Julio César Londoño.
Cali, Agosto 11. 2013

Alojó en internet: NTC … Nos Topamos Con … http://ntcblog.blogspot.com/ , ntcgra@gmail.com
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"Blöcker amalgama dos virtudes que no suelen ir juntas: claridad y profundidad. 
Su prosa no es inferior a la que estilaron Valéry, Borges o Cioran."
 Blöcker murió en 2006 y dejó un libro clave: Líneas y perfiles de la literatura contemporánea. 
Lo componen ensayos sobre autores canónicos (para poner un adjetivo fatal) de los siglos XIX y XX ... ". JCL
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El nacimiento de “nuevas realidades” viene siempre precedido de síntomas confusos y dramáticas convulsiones. Günter Blöcker no es un espectador indiferente de este acontecer dentro de la literatura moderna, ni su libro una simple galería de retratos. Vibra y nos hace vibrar con este proceso impresionante de escritores como Melville, Joyce, Faulkner, García Lorca, Hemingway, Malraux, Jünger, Kafka, Broch y Musil, que han cambiado la fisonomía de la creación literaria en lo que llevamos de siglo.
Por tanto, en este libro tenemos una autentica historia de la literatura del siglo XX. Al publicarse en alemán (1957)  se le concedió, en 1958,  el Fontane(Fontane-Preis), por tratarse de una especie de “canon de la literatura universal moderna”, según frase del jurado.
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CONTENIDO
Las nuevas realidades en la literatura ... ………

Herman Melville………………………………………………
Gustave Flaubert………………………………………………
Henry James……………………………………………………..
James Joyce     ………………………….........................
Marcel Proust………………………………………………….
Virginia Woolf………………………………………………….
William Faulkner ……………………………………………
Edgar Alian Poe………………………………………………
Paul Valéry……………………………………………………….
Gottfried Benn ………………………………………………….
Ezra Pound………………………………………………………
Aldous Huxley …………………………………………………
D. H. Lawrence…………………………………………………
Henry Miller……………………………………………………
Thomas Wolfe…………………………………………………
Federico García Lorca………………………………………
F. Scott Fitzgerald……………………………………………..
Gertrude Stein ………………………………………………….
Ernest Hemingway……………………………………………..
Joseph Conrad……………………………………………………
André Malraux…………………………………………………..
Albert Camus……………………………………………………..
Ernst Jünger……………………………………………………..
T. E. Lawrence………………………………………………….
Franz Kafka………………………………………………………..
Hermann Brocb…………………………………………………
Robert Musil………………………………………………………
André Gide…………………………………………………………
Thomas Mann………………………………………………......

Observación final……………………………………………….
TABLA CRONOLÓGICA DE LA LITERATURA MODERNA……

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Una suma literata
Por: Julio César Londoño
 Julio César Londoño
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Opinión |El Espectador .com 19 Abr 2013 - 11:00 pm
Impreso: 20 Abr 2013
NTC ... NOTA (Agosto 11, 2013): Las citas de páginas es adición, respetuosa,  de NTC ... 
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Si usted pone en un buscador “Pedro Pérez” o “Ángela Becerra” obtiene dos millones de resultados. Pero si busca “Günter Blöcker”, el mejor crítico literario de Alemania, el monstruo arroja unos estípticos 25.000 resultados.
Estas cifras confirman la naturaleza bruta de la fuerza de los motores de búsqueda, y la vieja indiferencia del público e incluso de los escritores hacia un género difícil, estimulante y muy necesario (las ferias del libro, p.e., abarcan temas que van desde la guerra, el erotismo y la “partícula divina”, hasta la cocina de Portugal, cualquier cosa excepto la crítica literaria, la materia que ha inspirado muchas de las mejores páginas de Aristóteles, Horacio, Poe, Wilde, Steiner y Bloom).
Blöcker murió en 2006 y dejó un libro clave: Líneas y perfiles de la literatura contemporánea. Lo componen ensayos sobre autores canónicos (para poner un adjetivo fatal) de los siglos XIX y XX: Melville, Flaubert, Joyce, Proust, Pound, Lorca, Conrad, Mann, Kafka, Camus y 20 notables más.
Espiguemos. “La literatura moderna está bajo la doble ley del mito y del laboratorio, y con frecuencia el mito se crea en el laboratorio: el mito de la recordación en Proust, el mito de la simultaneidad en Joyce y Virginia Woolf, el mito de la repetición en Thomas Mann”  (Pag 26, ed. dig,). “La modernidad de Poe estriba en la combinación de horror y cálculo, el golpe de vista matemático de lo espantoso” (Pág. 86, ed. dig.).
Blöcker define a Camus como un santo que tuvo la ambición de ser un hombre, y comenta: “Le cuadra mal al hombre vivir en el tiempo y creer en la eternidad”. (Pág. 173, ed. dig.)
Siguiendo a Wilde y a Auden, nos dice que la labor del crítico no es acertar en sus juicios, porque la literatura no es una ciencia, y que puede ser hipócrita porque, como nadie ignora, toda la poesía mala es sincera. 
En el ensayo sobre F. Scott Fitzgerald  (Pág. 147, ed. dig.) cuenta el notable argumento de su cuento Crazy sunday: “La mujer que, inmediatamente después de la muerte de su amado marido, trata de engañarlo para procurarse en el sentimiento de culpabilidad la impresión de que todavía vive” (Pág. 149, ed. dig.). “En oposición a Joyce y Proust, que trataban de superarse en cada frase, Kafka se presenta con los sobrios ademanes de un pequeño artista realista... y los supera a ambos, como lo demuestra su tremendo impacto póstumo”.
“La novela total, que borra las fronteras entre ciencia y arte, espiritualiza la forma, mezcla narración y crítica, funde la épica y la lírica del conocimiento, la poesía y el ensayo, le hizo pensar a Thomas Mann si en la novela sólo importaba lo que no era novela” (Pág. 221, ed. dig.) (a ratos a mí me parece que en la prosa cuenta lo que no es prosa, su trasfondo poético).
“Pound se convirtió en un espectáculo funesto para su época, que eligió el Pound domesticado que se le ofrecía en la persona de T.S. Eliot. El mundo no perdona nunca la oportunidad de pisotear a sus genios”. (Pág. 119, ed. dig.)
“No hay un espectáculo más bello que el del talento combatiendo con una realidad que lo supera”.(Pág. 175, ed. dig.)
“La creencia en que los males del mundo residen en los errores de ciertas personas o instituciones, prueba que estamos en plena infancia intelectual. Cuando seamos adultos sabremos que la falibilidad del mundo es congénita y sólo puede atenuarse, no eliminarse”.(Pág. 23, ed. dig.)
Blöcker amalgama dos virtudes que no suelen ir juntas: claridad y profundidad. Su prosa no es inferior a la que estilaron Valéry, Borges o Cioran. Por esto, y porque sólo quedan unos pocos ejemplares de segunda mano en español en las librerías del mundo, Líneas y perfiles es un título que yo preservo como si fuera un chigüiro a cuadros. Por lo pronto, ya escaneé mi viejo ejemplar. Ahora necesito un voluntario que lo diagrame para ponerlo de manera gratuita, decorosa y pirata en la red. Escucho propuestas.
  • Julio César Londoño | Elespectador.com
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NTC ... ENLACES: 
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LINEAS Y PERFILES DE LA LITERATURA MODERNA, DE GUNTER BLOCKER,  EDITORIAL GUADARRAMA, MADRID, TAPA BLANDA, BUEN ESTADO, AÑO 1969, PP. 350,  MEDIDAS 11 X 18.

El nacimiento de “nuevas realidades” viene siempre precedido de síntomas confusos y dramáticas convulsiones. Günter Blöcker no es un espectador indiferente de este acontecer dentro de la literatura moderna, ni su libro una simple galería de retratos. Vibra y nos hace vibrar con este proceso impresionante de escritores como Melville, Joyce, Faulkner, García Lorca, Hemingway, Malraux, Jünger, Kafka, Broch y Musil, que han cambiado la fisonomía de la creación literaria en lo que llevamos de siglo.
Por tanto, en este libro tenemos una autentica historia de la literatura del siglo XX. Al publicarse en alemán se le concedió, en 1958,  el premio Fontane, (Fontane-Preis, http://de.wikipedia.org/wiki/Fontane-Preis ) , por tratarse de un especia de “canon de la literatura universal moderna”, según frase del jurado.


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Die neuen Wirklichkeiten (1957)
Sobre Günter Blöcker e esta imagen en wikipedia
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Günter Blöcker

deutscher Journalist und Schriftsteller 
Geburtstag:13. Mai 1913 Hamburg
Todestag:21. Januar 2006
Klassifikation:Journalist (unspez.), Publizist, Autor, Essayist
Nation:Deutschland - Bundesrepublik
Internationales Biographisches Archiv 11/1980 vom 3. März 1980

Wirken

Fritz Günter Blöcker wurde am 13. Mai 1913 in Hamburg als Sohn eines Beamten geboren. Am Goethe-Gymnasium in Hannover machte er das Abitur. Anschließend besuchte er die Regieklasse der Schauspielschule des Deutschen Theaters in Berlin.
Von 1936 bis 1937 arbeitete er als Regisseur und Dramaturg an der Niedersächsischen Landesbühne in Hannover, danach bis 1939 am Schauspielhaus Potsdam.
Nachdem er von 1939 bis 1942 Soldat gewesen war, ging er 1942 zur Ufa-Film GmbH nach Berlin und war dort bis 1945 als Dramaturg tätig.
Seit 1945 arbeitete B. als ständiger freier Mitarbeiter, vornehmlich als Literaturkritiker und Essayist, bei Zeitungen und Zeitschriften (Der Tagesspiegel, Berlin, 1945-1964; Süddeutsche Zeitung, München, 1952-1977; Die Zeit, Hamburg, 1958-1962; Merkur, München, 1957-1975; FAZ 1957-1983). Darüber hinaus war er u. a. für den Sender Freies Berlin, den Rias Berlin, den Deutschlandfunk und den Hessischen Rundfunk als freier Mitarbeiter tätig.
Zu seinem 60. Geburtstag schrieb die FAZ 1973: "Günter Blöcker ist der Kritiker der klassischen Moderne. Mit seinem Namen verbindet sich die Analyse ...
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www.elpais.com.co/.../taller-escritura-comfa... - Translate this pageShare
Jan 10, 2013 – Nos apoyaremos sólo en los mejores: Jorge Luis Borges, Paul Valéry, Harold Bloom, George Steiner, Gunter Blocker y William Ospina.

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miércoles, 17 de abril de 2013

RENÉ MAGRITTE, UN TERAPEUTA DE LOS CAMINOS. Juan Manuel Roca. Bruselas, abril 13 de 2013, Museo René Magritte

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NTC ... agradece al autor el envío del texto 
y la autorización para publicarlo

RENÉ MAGRITTE, UN TERAPEUTA DE LOS CAMINOS

(Tras una visita al museo René Magritte, en Bruselas, abril 13 de 2013)


Tras unos días en Bruselas uno tiene la sensación de que René Magritte es uno de los pintores del siglo XX que más se ha fusionado en su pintura con su ciudad. Una ciudad donde unos severos hombres vestidos de negro parece, literalmente, que llovieran sobre la ciudad, sobre sus tejados rojizos. Se pueden enmarcar muchas esquinas de Bruselas y ya hay un Magritte entre manos. Unas líneas sobre el gran pintor y poeta que odiaba “la resignación, el heroísmo profesional y todos los bellos sentimientos obligatorios”. Que odiaba “las artes decorativas, la publicidad, las voces de los oradores y los boy scouts”, pero que amaba “el humor subversivo, las pecas, los sueños de los niños pequeños en libertad, lo imposible y lo quimérico”, como está escrito en uno de los muros de su museo, que antaño fuera su casa.

Juan Manuel Roca

     “Mis cuadros han sido concebidos para       
     ser signos materiales de la libertad de pensamiento” 
                                René Magritte

Se vuelve a René Magritte como quien regresa al espejo tornadizo, a la ventana especular en donde no somos siempre los mismos.

Ocurre con este surrealista tardío, que resulta una especie de bisagra entre los postulados ortodoxos de ese movimiento y una imaginería racional hecha con episodios irracionales que logran crear un territorio anfibio entre lo onírico y lo tangible, que nos atrapa entre las certezas visuales y las dudas que crea
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Cuando los surrelistas derivaban hacia los análisis y los ecos freudianos, René Magritte respondía tácitamente con su texto “El verdadero arte de la pintura” y registraba otras apreciaciones, todas ellas por fuera del foco del psicoanálisis.

André Breton visitó al doctor Sigmund Freud en 1921, cuando un verdadero peligro, tijera en ristre, Max Ernst, recortaba jirones de sueño y los registraba en una obra que haría de él una suerte de aduanero de imágenes entre dos o más realidades, incorporando a sus visiones las más bellas pesadillas.

René Magritte, un belga desconfiado y resabiado, duda de todo, particularmente de lo que ve.

De una parte, es refractario a cualquier vinculación definitiva a un ismo, lo que lo convierte en un artista antigregario por excelencia. De otra parte, descree de la interpretación de los sueños precisamente porque sus cuadros tienen mucho de soñado y de quien lo acepta como una realidad. No le gusta diferenciar, como lo señala Frazer y como lo recuerda Borges a propósito de los llamados salvajes, entre las estancias del sueño y las de la vigilia.

“En mi pintura no hay ningún símbolo”, diría a contramarcha de cierta aceptación por parte de sus amigos surrealistas de las teorías de Freud.

Duda tanto del lenguaje que se atreve en dos cuadros de 1927 y de 1930, titulados de manera común “La clave de los sueños,” a llamar una navaja pintada con el nombre de pájaro y una hoja vegetal con el nombre de mesa, un zapato de mujer con el nombre de “la luna”, un martillo con el nombre de desierto.

Así mismo, el título que le da a una pintura con un paraguas abierto y con un vaso de agua encima, a medio llenar, no puede ser más elusivo y si se quiere caprichoso: “Las vacaciones de Hegel”.

Todo esto manifiesta un clarísimo rechazo a la objetividad. Un desenfado y una manera de ir a su aire por las verdades estéticas más que por las verdades históricas.

Más bien parece buscar que los objetos nos revelen su secreto deseo de ser lo que no son, como en las celebradas y más felices analogías que quieren desentrañar una existencia secreta, un campo magnético entre dos realidades.

Esto es algo que, de nuevo, lo instaura en el furor y en el misterio, para evocar a René Char. Esto es algo, también, que produce siempre el equívoco en medio de un severo, de un irónico y profundo realismo que hace más fuerte el absurdo o el equívoco que se adueña de figuras humanas y de objetos.

“El arte, tal y como yo lo entiendo, se rebela contra el psicoanálisis: evoca el misterio, sin el que no existiría el mundo, esto es, el misterio que no debe ser confundido con una especie de problema, por muy difícil que sea”, dijo alguna vez.

Una obra como la suya, que apunta al desconcierto y al “canto de guerra de las cosas”, no espera ni hace concertaciones frente al llamado del misterio.

Dice la crítica Martina Nied que el misterio en la pintura de René Magritte no es de naturaleza cristiana, que los contenidos de sus cuadros, siempre ambivalentes y por supuesto paradójicos, apuntan a establecer una desazón total en el espectador, en el atribulado o perplejo contemplador que “de este modo debe experimentar el misterio”. Y subraya y remarca la palabra misterio.

En ese sentido, René Magritte  siente afinidades con el primer arte metafísico de Giorgio de Chirico, cuya obra conoció y admiró hacia 1920.

Lo emocionaba de De Chirico su percepción del “silencio del mundo”. Y en verdad la quietud de la estatuaria del metafísico en esas plazas desoladas e insomnes y la quietud de las figuras de Magritte, parecen  compartir una misma naturaleza. No obstante, y como llevándole la contraria a su maestro, Magritte, que era un gran titulador de sus cuadros, bautizó uno como “La estatua errante”.

Hay en las figuras humanas de ambos, de Chirico y Magritte, un tiempo detenido como el de la mujer de Lot ante el pasado, una suerte de naturalezas muertas, y acá valdría la pena recordar cómo Michel Tournier se sorprende de encontrar tan juntas esas dos palabras paradojales: naturaleza y muerte.

Todo en René Magritte evoca un prontuario de ausencias, una cierta inminencia y con ello un terreno abonado para que ocurra el inesperado pero latente milagro, la aparición súbita de lo postergado o de lo desconocido.

Se trata de un pintor que padece un hambre de silencios y que tiene necesidad del mundo exterior, se trata de un hombre con claustrofobia, de alguien que baraja de nuevo los grandes espacios del afuera y al entrelazarlos a otros contextos vulnera lo que el doctor Freud -y sus fieles discípulos-, llaman con tanta gracia “el principio de realidad”.

Cuando busca pequeñas estancias cotidianas parece hacerlo para encontrar aquello que se nos esconde tras las cosas, su alma o su esencia, para desenmascarar los vasos comunicantes que la razón y la costumbre nos impiden entrever, lo que en una de sus pintadas pipas llama con desenfado “la traición de las imágenes”, como si hubiera una rebelión objetal, un grito de rebelión de las cosas que buscan ser lo que el hombre no les asigna en su vida cotidiana.

Esa claustrofobia lo lleva a hacer de cada cuadro una ventana, como si cada escena, y cada representación estuvieran vistas a través de ella, al vaivén siempre sorprendente del adentro y del afuera.

Cómo iba a dejar que alguien interpretara su sueño diurno de Golconda, ese cuadro donde una lluvia de hombres de bombín y de abrigo cae sobre la ciudad, como si una llovizna humana se descolgara sobre las casas monótonas y sus fríos tejados rojizos.


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La legión de hombres similares como un eco de ellos mismos asomados a una ventana, atrapados en “El mes de la vendimia”, vuelve a recordarnos que hay hombres que son ecos de otros hombres, ecos de otros ecos.

Ese sentido de la repetición, del espejo múltiple, de la tautología, de la tartamudez del mundo, de la clonación de hombres y de espacios, del sentido de lo individual que desaparece al reiterarse en la multitud, como en el mitin que logran los espejos enfrentados, se resiste a la interpretación psicoanalítica.

Una nube de hombres, una multitud de semejanzas, sin lo que Valéry llamaba “amores propios”, producen una sensación de agobio intelectual, de vacío.

Imaginen una legión de desconocidos, una nube de Bartlebys  vestidos a la misma usanza, una serie de nadies o de ningunos atrapados en un paisaje estático, en un marco propicio para una fotografía de seres calcáreos y deshabitados. No necesita de más, de ningún ahondamiento psicoanalítico.

Por eso, cuando los surrealistas, con su buen amigo André Breton a la cabeza, caían de su caballo deslumbrados por las interpretaciones del doctor Freud, René Magritte afirmaba que sus cuadros eran válidos porque los objetos son objetos y no son símbolos.

Esto, que lo haría refractario a las corrientes simbolistas cuando lo más fácil era adoptar esos canales pictóricos en los que se movía casi todo el arte de su tiempo, fue algo sostenido con tenacidad por el pintor a lo largo de toda su vasta obra.

No aceptaba el análisis de imágenes hecho con cernidor, “a sangre fría”. Tal es la evocación que hiciera su biógrafo y crítico, el también belga Jacques Meuris: “Es terrible ver a lo que se expone uno cuando pinta una imagen inocente”, decía Magritte con mucha sorna.

René Magritte siempre estuvo tocado por lo que llamaría en una de sus obras “la tentativa de lo imposible”. Que es exactamente lo que ocurre en los sueños, sin pretendidos simbolismos, sin para qué, sin más motivo.

El egocéntrico Magritte no teme sin embargo a la ilustración: carteles políticos de su postura comunista, diseño de cubiertas para revistas y libros, quizá porque aún en tácito acuerdo con el arte conceptual –lo recuerda Meuris- en el “pintor belga la idea precede a la obra”.

Para algunos críticos, como Jacqueline Chénieux-Genchon, “la reflexión de Magritte es extremadamente intelectualista”.

En cambio, para André Breton, Magritte lo que hace es que “partiendo de los objetos, de los lugares y de los seres que agencian nuestro mundo de todos los días, busca restituir con toda fidelidad las apariencias, pero mucho más lejos, y despertarnos a su vida latente”; algo que pone en un estadio aparejado o paralelo para el pensamiento poético.

El pintor belga busca siempre un quiebre con lo aparente, una transgresión por vías del humor negro y del hallazgo de esencias en las cosas: “un cojo tiene necesariamente en el rostro algo que cojea”, solía decir.

A esto apunta Magritte, a mirar lo que otros no hemos visto de manera real sino inmediata, muy lejos del trasunto naturalista y fotográfico, aunque a veces juegue con esos dos aspectos puestos al servicio de refutarlos.

Michel Tournier recuerda el lema de Paris-Match que exalta “el peso de las palabras, el impacto de las fotos”, en un texto que nos hace pensar para el arte en René Magritte como una réplica, como una respuesta diferente a las premisas del periodismo: entrega el peso de lo no expresado y el impacto de atraparlo.

Ese agredir la representación sin duda lo avecina con varios de los surrealistas.

El pintor se instala a sus anchas en una especie de correalidad tan cara a todas las teorías modernas, adelantándose en mucho a un lenguaje conceptual, pero no olvidándose jamás de la pintura ni del privilegio poco común que posee el hombre que ve. Que ve y que sabe dar de baja lo que le sobra a su realidad.

Va, en el plano de una controlada libertad y de una videncia ejercida a voluntad, más allá que casi todos los surrealistas en busca de un maridaje de lo concreto con lo abstracto, en una yunta que espanta toda certidumbre y todo juicio convencional.

Volver a su obra es regresar al encuentro con una verdad estética sin par.

Es como si el viejo “terapeuta de los caminos” nos visitara de nuevo y repitiera su cada vez más clara idea de que “el progreso es una idea sangrienta”. Repasar su obra es recordar, una vez más, que sólo lo auténtico permanece.
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Sobre el museo:
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